Mitos de la violencia de género que siguen poniendo en riesgo a las mujeres

Noviembre 25 del 2025.- Existen falsas creencias, mitos y estereotipos sobre la violencia de género que han provocado que la mayor parte de las mujeres víctimas sea desestimadas, invisibilizadas o que se les responsabilice por las agresiones que reciben.

Además, son un obstáculo para prevenir e identificar a tiempo algunas formas de violencia de género, pues desvirtúan sus causas al ser explicaciones sin sustento científico al punto de convertirse en desinformación.

En el marco del 25N, Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres, El Sabueso verificó algunas frases sobre violencia psicológica, sexual, intrafamiliar y feminicida con ayuda de entrevistas con especialistas en psicología que es necesario desmitificar.

“Los feminicidios solo afectan a las mujeres con pocos recursos o con poca educación”

Gisela Díaz, quien forma parte de Sorece, Asociación de Psicólogas Feministas, A. C., explica que la violencia feminicida no distingue intersecciones como la edad, la raza, el estatus socioeconómico, el nivel de escolaridad o el lugar de origen. El delito de feminicidio puede cometerse en contra de todas las mujeres.

Además, Viviana Muñoz, psicóloga de Psico Violeta, psicoterapia online centrada en las mujeres con perspectiva feminista, señala que los feminicidios pueden afectar a cualquier mujer y a sus familias, las cuales también deben ser reconocidas como víctimas.

“Abarca a los hijos que quedan huérfanos por el feminicidio de sus madres, a las madres que buscan justicia por el feminicidio de sus hijas, es una problemática social y estructural”, define.

“A los hombres también los matan”

La psicóloga Alejandra Moreno, de oficialterapiaenlinea, explica que esta afirmación falsa se utiliza para desvirtuar la lucha de las mujeres y la exigencia de justicia.

“Puede ser que a los hombres también los maten, pero los hombres no mueren por cuestiones de género, no mueren por habitar un cuerpo de hombre,  mueren a manos de otros hombres”, menciona la especialista.

Es muy común que se niegue la existencia de los feminicidios y que se minimice su gravedad, asegurando que hay más homicidios de hombres. Desde luego, la violencia hacia los hombres existe y debe ser atendida.

Sin embargo, es cierto que hay más víctimas mortales del sexo masculino, pero no por su género; mientras que la violencia extrema a la que se enfrentan ellas es, en gran medida, por el simple hecho de ser mujeres.

“Cuando las mujeres dicen no, en realidad quieren decir sí”

Esta afirmación falsa tiene que ver con el consentimiento, que significa permitir algo, otorgar la voluntad con un sí. Sin esta autorización, se puede cometer una agresión.

“Es una frase ha servido históricamente para violentarnos de diferentes maneras, especialmente en la sexual”, agrega Viviana Muñoz.

El consentimiento sexual sucede cuando dos o más personas están de acuerdo en realizar una práctica sexual. De acuerdo con ONU Mujeres, debe darse libremente sin ningún tipo de presión, manipulación o la influencia de drogas o alcohol; ser reversible, pues cualquiera de las partes involucradas puede cambiar de opinión sobre lo que quiere o no hacer en cualquier momento; contar con la información completa y específica para decir que sí a una cosa y no a otra.

El consentimiento nunca puede deducirse por un comportamiento del pasado, la manera en la que alguien viste o por el lugar en que se encuentra la persona. Cualquiera que esté bajo los efectos del alcohol o las drogas, dormida o que haya perdido la conciencia está imposibilitada para brindar su consentimiento.

“Solamente cuando te dice que sí y está consciente significa sí. Todo lo demás significa que no. Asumir que porque se quedó callada, porque no dijo que no o porque estaba dormida es una violación”, insiste Alejandra Moreno.

Por su parte, Gisela Díaz menciona que, además de hablar de consentimiento, hay que hablar de deseo.

“Esa frase es una invalidación de nuestro deseo. Tenemos que hablar del deseo, pero un deseo que está atravesado en esta cultura patriarcal para nosotras las mujeres”, dice la experta de Sorece.

“Los hombres no pueden controlar su deseo sexual”

Las especialistas coinciden en que existe la creencia errónea de que la violencia sexual es consecuencia del deseo sexual instintivo o incontrolable de los hombres, cuando en realidad tiene que ver con una relación social que entiende el poder desde el dominio, el sometimiento, la pertenencia y la intimidación de las mujeres.

Por lo tanto, una agresión sexual no es consecuencia de la “naturaleza masculina”, sino de un contexto social y cultural donde prevalece la violencia estructural hacia las mujeres.

Disfrazar con supuestos argumentos biológicos la violencia sexual es negar la capacidad de razonamiento y reconocimiento de límites de los hombres para justificarlos.

“La diferencia entre las personas y los animales es que tenemos esta capacidad de decidir, y una persona puede tomar la decisión de causar daño”, precisa Alejandra Moreno.

“No es que sea violento, así es su carácter”

Viviana Muñoz reclama que a los hombres se les permite violentar en nombre de una serie de características acotadas como masculinas, asociadas a su carácter o personalidad. Para ella esta frase “está invalidando toda la violencia porque se justifica que así es el carácter de alguien”.

Y Alejandra Moreno argumenta que el machismo afecta también a los hombres, no solamente a las mujeres, pues esta frase ejemplifica el estereotipo de violencia que se asocia a ellos.

“Él va a cambiar”

Gisela Díaz y Alejandra Moreno coinciden en que el cambio de una persona violenta no ocurre simplemente porque prometa que así va a ser. Requiere voluntad, trabajo en terapia.

“No será un cambio de un día para otro, de un momento para otro. La violencia es algo aprendido; claro que puede desaprenderse, pero para para ello las personas que ejercen violencia tendrían que darse cuenta”, menciona la especialista de Sorece.

Como acompañante de casos de violencia de género, Viviana Muñoz también menciona la posibilidad de que creer en que alguien violento va a cambiar puede ser un mecanismo para afrontar esa violencia. Por eso es importante actuar ante esto y pedir ayuda.

“Fue solamente una vez, no volverá a ocurrir”

Las tres especialistas coinciden en que la primera señal de violencia viene acompañada de otras más, regularmente en mayor escala.

“Cuando aparece alguna manifestación de violencia, no va a ser un episodio único, siempre va a escalar a más. Puede empezar con violencia psicológica e ir escalando a violencia económica, física, sexual, hasta el extremo del feminicidio”, afirma Viviana Muñoz.

“Si me busca a cada momento, para saber qué hago y dónde estoy, es porque me quiere, me cuida”

Las expertas concuerdan en que las mujeres han crecido creyendo en un amor romántico donde las actitudes posesivas de la pareja son confundidas con muestras de amor y protección.

“Es control disfrazado de cuidado, es control disfrazado de interés, es control disfrazado de atención”, reitera Gisela Díaz.

Alejandra Moreno señala la importancia de identificar este tipo de violencia no solamente en una relación, sino en una etapa previa.

“Si te cela es porque te quiere”

Los celos no son cariño, son control y el control es una forma de violencia.

“Los celos se han vuelto una manera de control, pero es más fácil justificarlos a través del cariño para que las mujeres tengan menos oportunidades de poder identificar las diferentes violencias”, advierte la creadora de Psico Violeta.

“La mayoría de las relaciones violentas tienen como base querer tener control sobre la otra persona. Entonces, si te cela es porque te quiere controlar”, menciona Alejandra Moreno.

“La violencia psicológica no es tan grave como la física”

Viviana Muñoz explica que esta afirmación es falsa porque ninguna violencia es menos grave que otra.

“El hecho de que ciertos tipos de violencia puedan verse no los hace más graves que la violencia psicológica. Incluso, la violencia psicológica se sufre muchísimo por lo mismo de que no es visible y es difícil de comprobar en términos materiales”, lamenta.

“A las mujeres hay que enseñarles quién manda en la casa”

Las tres especialistas concuerdan en que esta frase tiene como objetivo mantener el control de los hombres sobre las mujeres.

“Nos han dicho que los hombres son los que mandan y las mujeres las que obedecemos. Y entonces esta frase lo que hace es perpetuar las desigualdades de de género”, comenta Gisela Díaz.

Para Viviana Muñoz esto también es no reconocer a las mujeres jefas de familia, a las madres autónomas. Según el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), a finales de 2023 tres de cada 10 mujeres que eran madres también eran jefas de hogar, lo que equivale a 11.5 millones de mujeres.

“Ellas son proveedoras desde un lugar totalmente diferente al masculino, no es desde un lugar de dominación y de poder y control, es un lugar totalmente diferente”, destaca la psicóloga de Psico Violeta.

“La violencia es un problema de pareja y nadie debe intervenir”

La violencia es un problema de interés público que afecta los derechos humanos de las mujeres. Y reducirla a un tema de pareja hace que no se aborde de manera estructural.

Otro mito que se ha construido socialmente es que “la ropa sucia se lava en casa”. Es decir, que las situaciones que se enfrentan en el contexto familiar deben sufrirse en silencio, lo que dificulta visibilizar y erradicar esta problemática.

“La violencia, al contrario de lo que siempre se hace creer, no es una cuestión ni individual ni aislada, la violencia es y debería de abordarse como una problemática social, contextualizada”, pide Viviana Muñoz.

Al respecto, Gisela Díaz alienta a que “sí es importante que las personas lo sepan: todos podemos intervenir para prevenir la violencia y para erradicarla”.

“Si ella no lo deja es porque le gusta la mala vida”

Gisela Díaz enfatiza en que a ninguna persona le gusta la mala vida. Sin embargo, las creencias religiosas y los roles de género educan a las mujeres para aguantar. Existe un fuerte adoctrinamiento hacia las mujeres de que “deben soportar cualquier cosa”.

“Por sacrificarnos y por la misma dinámica de la violencia se genera que las mujeres pierdan sus principales redes de apoyo, familia, amistades”, dice la especialista de Sorece.

Históricamente las mujeres han sido relegadas a la esfera de “lo privado”, siendo muchas veces dependientes económicas de sus esposos, parejas u otros familiares hombres. Se encuentran en una situación de mayor vulnerabilidad cuando se habla de violencia, pues muchas veces no cuentan con los medios o redes para abandonarlos o poner distancia a relaciones abusivas. 

Además, las víctimas de violencia tienen en consecuencia dependencia emocional al tener la autoestima dañada, por lo que no pueden decidir por sí mismas.

“Es una frase que viene del desconocimiento de cómo funciona la violencia. Hay muchos factores que influyen para que una víctima no pueda salir de una relación violenta y socialmente es mucho más fácil culpar a la víctima de que le gusta la mala vida, siempre va a ser mucho más fácil reducirlo a su responsabilidad”, explica Viviana Muñoz.

“Si denuncias nadie te va a creer”

Para las especialistas, ni el silencio ni la revictimización son una respuesta adecuada a la violencia. Las tres señalan el deber que tiene el Estado de prevenir, investigar, sancionar y reparar el daño a las mujeres víctimas.

En este proceso hay especialistas, agrupaciones, asociaciones, organizaciones que están dispuestas a creerles a las víctimas y brindarles acompañamiento.  “Lo mejor es denunciar y alguien te podrá ayudar. A lo mejor la autoridad que te tenía que apoyar no te ayuda, pero siempre te apoya alguien más porque no estás sola”, invita Alejandra Moreno.

Si eres víctima de violencia y quieres acercarte a Sorece, puedes visitar su página web, llamar al teléfono 55 5161 8600 o mandar un mensaje por WhatsApp al 55 3228 1426. Para comunicarte con Psico Violeta, consulta aquí su perfil de Facebook, de Instagram o enviar un WhatsApp al número 56 6746 5638.

Información de: animalpolitico.com

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