
Escenario fiscal
Agosto 26 de 2025.- En las últimas semanas he leído y escuchado a diversos expertos referirse a la situación de apremio que viven las finanzas públicas del país. El Estado mantiene un gasto importante en programas sociales, infraestructura, transferencias a paraestatales y otros compromisos gubernamentales; sin embargo, los ingresos que obtiene vía pago de contribuciones (impuestos) simple y sencillamente no están alcanzando.
Los expertos consultados señalan que es un momento propicio para realizar una reforma fiscal que propicie una mejor recaudación. Actualmente, México recauda alrededor del 16 % del PIB en impuestos, mientras que el promedio de la OCDE es cercano al 34 %. Se requiere una reforma que disminuya la dependencia de ingresos petroleros y deuda, y que establezca una carga tributaria más equitativa. Hoy en día, la mayoría de la recaudación proviene del IVA y del ISR, pero la economía informal (que representa más del 50 % de la población ocupada) contribuye muy poco.
Mientras eso no ocurre, veremos cómo el Gobierno agudiza e intensifica sus facultades de recaudación y comprobación en materia fiscal, con el fin de obtener los recursos necesarios para atender sus compromisos presupuestales. Esta situación obliga a los particulares a estar más atentos y prevenidos ante cualquier eventualidad.
Actualmente resulta fundamental, como contribuyente, poner mayor atención a la contabilidad para que se encuentre ordenada y completa (electrónica y documental), asegurarse de que los CFDI (facturas electrónicas) cumplan con todos los requisitos legales, presentar declaraciones de impuestos (ISR, IVA, etcétera) en tiempo y forma, y conocer los derechos que asisten frente a visitas domiciliarias y revisiones electrónicas, tomando en cuenta los plazos de respuesta y los medios de defensa oportunos como el recurso de revocación, el juicio contencioso administrativo o el amparo.
Si a este escenario sumamos la entrada en funciones del nuevo Poder Judicial Federal —que tendrá en sus manos asuntos relacionados con la validez de los impuestos creados, la defensa de los contribuyentes frente al SAT, la creación de criterios de interpretación sobre auditorías, embargos y facultades de comprobación, y, en general, la certeza jurídica del sistema tributario—, entonces debemos tener claro que lo más prudente es apostar a la prevención.
La prevención legal implica conocer cómo y hasta dónde puede llegar la autoridad y cuáles son los derechos del contribuyente en cada procedimiento, así como tener actualizada y lista la información que pueda ser requerida. Si bien es cierto que el SAT, el IMSS y el INFONAVIT cuentan con facultades de comprobación, estas deben ejercerse dentro del marco de la ley.
Asimismo, es recomendable contar con contratos debidamente firmados, con todas las formalidades legales, estados de cuenta bancarios que respalden entradas y salidas, evidencia de la materialidad de las operaciones (órdenes de compra, correos, entregas, etcétera) y actas de asamblea en sociedades actualizadas, en las que se aprueben la contratación de créditos, aumentos de capital, entrega de dividendos, rendición de cuentas y aprobación de estados financieros.
En conclusión, lejos de preocuparnos por el escenario actual, debemos ocuparnos en asumir una posición preventiva. La invitación es a prepararnos y tomar medidas que sean útiles para alcanzar un cumplimiento pleno en materia fiscal y administrativa. Para ello, resulta indispensable contar con grandes aliados: los contadores y los abogados.
Lic. Juan Manuel Escalante Torres
