Residentes que luchan contra nueva línea de tren en Ímuris, Sonora, se enfrentan al secretismo gubernamental

ESPECIAL, nov. 20.- La familia de Germán Robles instaló una cámara trampa en 2002 y, para su sorpresa, captó a un oso negro deambulando por su granja en el norte de México, donde los residentes temen que una nueva línea de tren de carga pronto atraviese sus propiedades.

El oso, avistado cuando Robles estaba en la escuela secundaria, impulsó a la familia a dejar en libertad una parte de sus tierras después de haber criado ganado durante cuatro generaciones.

Con el tiempo vieron ocelotes y águilas reales, seis especies diferentes de serpientes de cascabel y un jaguar. Los científicos acudieron en masa y en 2011 el rancho recibió la designación federal de Área Natural Protegida.

Ahora Robles teme que el santuario que construyó con su padre esté en peligro, ya que los contratistas del gobierno están empezando a talar árboles y a allanar el camino para el ferrocarril hacia el rancho Aribabi de su familia y la ciudad de Ímuris, 65 kilómetros al sur de la frontera entre Estados Unidos y México.

“Las cosas cambiarán por completo en cuestión de semanas”, dijo Robles, añadiendo que el proyecto fragmentará el hábitat que su familia se esforzó en cultivar.

“Creará una especie de muro artificial que no permitirá a las especies animales migrar de un lado a otro”

Continúa la construcción de una nueva línea de tren en el norte de México, en San Lorenzo, estado de Sonora, México, el lunes 13 de noviembre de 2023.

Por Daniel Shailer/AP Traducido del original

Información de apnews.com

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