En un día violento, la política de siempre

“Efectivamente, ni Claudia Sheinbaum, ni Xóchitl Gálvez, ni Samuel García, dieron relevancia al tema de la inseguridad y la violencia en los arranques de sus actos proselitistas”.

ESPECIAL, nov. 22.- El 20 de noviembre dos hechos violentos marcaron la agenda pública. En las primeras horas del día feriado en el país, una intensa balacera en la zona céntrica de Cuernavaca que acaparó zonas residenciales, avenidas y calles en un homicidio que se convirtió en persecución entre policías y criminales cuyo saldo mortal fue de 10 personas asesinadas en diversas partes de la ciudad morelense: dos policías muertos, dos agentes heridos, dos civiles asesinados y seis criminales caídos.

Unas horas después, ya entrada la mañana del día en el que se conmemora la Revolución Mexicana, en Tamaulipas, en la ciudad de Reynosa, comandos criminales armados detuvieron a transportadores de combustible, les quitaron las llamadas pipas con las cuáles hicieron una barricada, y los obligaron a verter el contenido. De acuerdo a las investigaciones locales, el robo y derrame de combustible fue porque quienes proveen ese servicio se negaron a pagar piso a los criminales.

México está convertido en un territorio de balas, sangre, amenazas y extorsión, por parte de los grupos del crimen organizado y los cárteles del narcotráfico que manejan células que delinquen con cobro de piso, extorsiones, trata de personas, robo de autos, y otros delitos.

El presidente Andrés Manuel López Obrador arribó a su quinto y formal informe de gobierno, con 168 mil 787 ejecuciones violentas, de acuerdo a un conteo del Semanario ZETA publicado el 3 de noviembre de 2023.

El tema de la seguridad, sin embargo, no es prioritario en el discurso presidencial, como tampoco lo fue, el mismo 20 de noviembre de 2023 en el arranque de las “precampañas” de los tres virtuales candidatos a la presidencia de la República en el 2024.

Efectivamente, ni Claudia Sheinbaum, ni Xóchitl Gálvez, ni Samuel García, dieron relevancia al tema de la inseguridad y la violencia en los arranques de sus actos proselitistas.

En la “fiesta” de los virtuales candidatos, que incluyó paseos de vida, actos masivos y discursos tradicionales el tema que más daña al país, la violencia, no fue tal.

Lo que se vio a partir del 20 de noviembre y hasta el 18 de enero de 2024, con los tres aspirantes, Sheinbaum por Morena y aliados, Gálvez por PRI, PAN, PRD, y Samuel García por Movimiento Ciudadano, es un adelanto en vivo de lo que será la campaña presidencial 2024.

Los tres iniciaron una precampaña a pesar que en sus respectivos institutos políticos, son precandidatos únicos, es decir no tienen contrincante a vencer, por tanto, no hay militancia a convencer, cada uno de ellos representa la única opción para alzarse con la candidatura, de manera formal, para las elecciones del domingo 2 de junio de 2024.

En estas condiciones, sin contrincantes internos a vencer, el discurso de los tres se enfoca a hacer notar las debilidades de los adversarios, como si la campaña ya estuviese andando. Las precampañas solían hacerse en las internas de los partidos entre varios aspirantes a una misma posición, pero teniendo precandidatos únicos, estas no fueron canceladas, de hecho, son auspiciadas y fiscalizadas por la autoridad electoral, lo cual le de oportunidad a los participantes de iniciar los recorridos por el País y tener actos masivos, y no necesariamente entre correligionarios partidistas a convencer.

En sus primas declaraciones públicas como precandidata única de Morena y aliados a la presidencia de la República, Claudia Sheinbaum Pardo no varió el discurso utilizado por el ahora presidente López Obrador, de hecho, es la misma base de 2012 y de 2018: los errores y abusos de los neoliberales.

La ex jefa del gobierno de la Ciudad de México, se refirió como lo hacía el presidente de manera constante, a los gobiernos de Carlos Salinas, “que privatizó las empresas públicas”, Ernesto Zedillo el del “error de diciembre” y del “fobaproa”, Vicente Fox, el del “desafuero”, Felipe Calderón, el de la “guerra contra el narco”, y Enrique Peña Nieto, el de “más corrupción”. Y por supuesto, la morenista se compromete a seguir haciendo el gobierno “a la manera” de López Obrador. Nada nuevo a lo que hizo en la pre pre campaña cuando recorrió el país para buscar ser la coordinadora de la “cuarta transformación”.

Xóchitl Gálvez, sin la presencia de los tres dirigentes de los partidos que la proponen como candidata única a la presidencia de la República, le apuesta a la anécdota de vida que ya ha compartido en los últimos meses cuando también, en el llamado Frente Amplio, realizó una pre pre campaña en la que se alzó por declinaciones externas como la coordinadora del FAM. Un video en el que va mostrando el camino geográfico de su vida, desde el lugar donde nación, hasta en el que hizo sus estudios básicos, su primer trabajo, su primera empresa, hasta la puerta de Palacio Nacional que no le abrieron para ejercer su derecho de réplica, acción que le daría la suficiente visibilidad para hacerse de la precandidatura única.

Acaso la precampaña más avezada fue la de Samuel García, precandidato único de Movimiento Ciudadano a la presidencia de la República, quien, junto con su esposa, la influencer y ahora ex primera dama de Nuevo León, desempolvaron los tenis color naranja “fosfo fosfo”, para iniciar de nueva cuenta la estrategia proselitista con la que ganaron el gobierno de Nuevo León. Un acto masivo marcado por el color naranja y el abrazo de Dante Delgado, en el centro de Monterrey. Como en el 2021, Samuel García inició campaña con su esposa, Marina Rodríguez en una posición de iguales y de proselitismo compartido al tu por tu.

Sin propuestas novedosas, ignorando la inseguridad y la violencia en el país, con las tácticas de siempre, iniciaron las precampañas, la antesala de lo que será el 2024: una guerra discursiva en donde lo único que está en juego es la popularidad electoral.

Por Adela Navarro Bello

www.sinembargo.mx

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