El guion para la sucesión de Zaldívar en la Corte

ESPECIAL, nov. 17.- El miércoles pasado, el Senado aprobó la renuncia del ministro Arturo Zaldívar a la Suprema Corte de Justicia de la Nación.

Fueron 63 votos a favor de aceptarla y 43 votos por rechazarla. Se trata del 59 por ciento a favor y del 41 por ciento en contra.

No hubo problema por el hecho de que se trataba de un asunto que requería mayoría simple.

De manera inmediata, el presidente de la República propuso –como ya lo había anticipado– a una terna de mujeres para reemplazar a Zaldívar: Bertha Alcalde, Lenia Bartres y María Estela Ríos.

El común denominador de las tres es que se trata de personas incondicionales al presidente de la República.

Bertha Alcalde es hermana de la secretaria de Gobernación, Luisa María Alcalde, e hija de Bertha Luján, quien fue presidenta del Consejo Nacional de Morena y contralora del gobierno del Distrito Federal cuando AMLO fue jefe de Gobierno. La cercanía es claramente visible.

Lenia Batres, hermana del jefe de Gobierno de la Ciudad de México, Martí Batres, también fue cercana a AMLO durante su gestión en el entonces Distrito Federal y también fue asesora jurídica de la virtual candidata de Morena a la Presidencia.

María Estela Ríos es hoy consejera jurídica de la Presidencia y en el pasado también tuvo puestos de asesoría jurídica en el gobierno del Distrito Federal, con AMLO al frente.

Por cierto, algunos piensan que tiene un impedimento legal debido a que, según la ley, el consejero jurídico tiene rango de secretario de Estado, lo que, de acuerdo con la Constitución, impide ser ministro.

La cercanía con el gobierno conduce a pensar que ninguna de las tres propuestas va a tener los votos necesarios en el Senado, tal y como han dicho ya los partidos opositores.

El nombramiento de un ministro de la Corte requiere los votos de las dos terceras partes de los senadores asistentes.

El artículo 96 Constitucional establece que el presidente enviará al Senado una terna de aspirantes a ocupar el cargo de ministro o ministra de la Suprema Corte.

El Senado deberá votar y definir a quien ocupe una silla en el máximo tribunal del país en un plazo máximo de 30 días.

Si ninguna de las personas obtuviera los votos necesarios, el presidente puede mandar una segunda terna.

Y si tampoco se logra obtener la mayoría, entonces, es directamente el jefe del Ejecutivo el que hace el nombramiento.

Es decir, el presidente López Obrador en realidad no tendrá ningún problema para la designación del sucesor de Arturo Zaldívar.

Tendrá lo que resta del actual periodo ordinario de sesiones o quizás incluso menos, para que, ante la inminencia del doble rechazo de la terna propuesta, AMLO elija libremente a quien va a suceder al ministro Zaldívar.

El presidente ha señalado en diversas ocasiones que las designaciones de Margarita Ríos Farjat y Juan Luis González Alcántara, ministros propuestos por él, le resultaron una decepción porque le salieron “conservas”.

Por eso ahora ya no quiere tomar ningún riesgo.

Zaldívar le hizo un favor a AMLO al retirarse un año antes, y permitir que sea el Senado con la composición que hoy tiene quien designe a su sucesor.

Si Zaldívar hubiera esperado el término de su periodo, el nombramiento de su reemplazo sería de quien estuviera en la Presidencia a partir de octubre del próximo año, sea Claudia Sheinbaum o Xóchitl Gálvez, y no López Obrador.

Ya no habrá ese problema y AMLO mantendrá por lo menos tres posiciones en la Corte, al margen del resultado electoral.

Le deben una a Zaldívar.

Por Enrique Quintana

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