Aprender a respirar de nuevo: la vida de un sonorense tras una intubación prolongada

Marzo 26 de 2026.- Julio, originario de Sonora, pasó dos meses en terapia intensiva tras enfermar gravemente en enero. Llegó al hospital casi sin aliento y permaneció intubado durante semanas, con pronósticos reservados. Pese a su estado de salud, sobrevivió y hoy enfrenta un reto mayúsculo: volver a respirar sin ayuda.

“La vida le ha dado esa segunda oportunidad y él la está aferrando con todas sus fuerzas. Hoy está aprendiendo a respirar por sí mismo nuevamente”, comparte su cuñada, Irma Aguirre. Para ello, atraviesa un proceso de rehabilitación intensivo y costoso.

Ante este panorama, su familia lanzó la campaña “Una segunda oportunidad para Julio” en GoFundMe, con una meta de 300 mil pesos. Los recursos están destinados a cubrir terapias físicas diarias —que cuestan entre 2 mil y 2 mil 500 pesos por sesión—, así como adecuaciones en su hogar para facilitar su recuperación los próximos tres a cuatro meses.

Antes de enfermar, Julio era el principal apoyo en su hogar, ya que cuidaba a su madre, quien permanece inmovilizada y con demencia senil tras una cirugía reciente. Además, ha sido una figura cercana para jóvenes de su comunidad como prefecto de secundaria y entrenador de fútbol femenil.

¿Cuál es el impacto físico?

La intubación es un procedimiento médico que permite a los pacientes recibir ventilación mecánica cuando no pueden respirar por sí mismos. Es una intervención que, según la Cleveland Clinic, salva la vida, pero también conlleva efectos posteriores importantes.

Su uso prolongado provoca debilidad en la musculatura respiratoria, incluso la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso explica que en pocos días se ha observado una disminución en el grosor del diafragma, uno de los músculos más importantes para esa función.

También se presentan otros riesgos asociados al procedimiento, como infecciones respiratorias, lesiones en las vías aéreas, dificultad para hablar o tragar, y complicaciones derivadas de la sedación prolongada.

A esto se suma el impacto del reposo prolongado. En apenas dos semanas, una persona puede perder entre 5 y 9% de masa muscular y hasta 20% de su fuerza, lo que complica funciones básicas como moverse, mantenerse en pie o realizar actividades cotidianas.

Según un estudio publicado en PubMed, poco menos de 7 de cada 10 personas sobreviven a la intubación en servicios de urgencias, aunque el pronóstico depende de factores como la causa, la edad y el estado de salud.

¿Qué sigue para Julio?

Por ello, la rehabilitación debe comenzar lo antes posible, incluso desde la estancia en terapia intensiva. Este proceso, que debe seguir Julio, incluye ejercicios para recuperar la fuerza muscular, reentrenar la respiración y volver a realizar movimientos básicos, como sentarse, ponerse de pie o caminar.

En muchos casos, señala la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso, la recuperación es progresiva y puede tomar meses. El tratamiento no solo busca que el paciente vuelva a caminar, sino que recupere su autonomía, incluyendo funciones esenciales.

Una colecta que necesita impulso

Actualmente, la campaña registra un avance del 12%, con 36 donaciones, lo que refleja que aún queda un largo camino para cubrir los gastos que conllevan esta etapa crucial.

“Si no puedes donar, ayúdanos difundiendo esta historia. Tu ‘compartir’ puede llegar a la persona que cambie el destino de Julio. Queremos darle esta segunda oportunidad, con la misma fe con la que él está luchando por su vida”, señala Irma, quien constantemente comparte la campaña en redes sociales.

Puedes donar o apoyar a Julio para su recuperación aquí: https://gofund.me/bed9c0d23

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