
Cómo llegó la cerveza a Sonora
Ago. 4 del 2025.- En el año de 1880, cuando el desierto de Sonora era aún más vasto que poblado y el calor no perdonaba ni al más curtido vaquero, un nuevo líquido comenzó a recorrer las gargantas sedientas de los habitantes: la cerveza.
Aunque ya se conocía en México desde décadas antes, fue hacia finales del siglo XIX cuando la cerveza comenzó a circular con regularidad en territorio sonorense, gracias a la expansión del ferrocarril y a los primeros intentos de modernización del norte del país.
La llegada de esta bebida no fue casual: estuvo ligada al desarrollo comercial que trajo consigo el Ferrocarril de Sonora y la creciente influencia de empresarios y migrantes europeos y estadounidenses.
El gusto por la cerveza embotellada, especialmente de origen alemán y norteamericano, comenzó a desplazar al tradicional pulque —que nunca tuvo la misma fuerza cultural en esta región como en el centro del país.
Según registros históricos, uno de los primeros embarques regulares de cerveza llegó a Hermosillo alrededor de 1880. En ese entonces, los pocos expendios de bebidas eran auténticos salones del Viejo Oeste, donde convivían mineros, comerciantes y soldados.
La popularidad de la cerveza creció de la mano del auge minero y del comercio fronterizo. Las casas cerveceras comenzaron a ver potencial en este rincón del país, y no pasó mucho tiempo para que surgieran los primeros distribuidores locales.
Ya entrado el siglo XX, la cerveza no solo era parte del paisaje sonorense, sino que también comenzaba a producirse localmente.
Hoy, más de 140 años después, Sonora no solo consume cerveza: la produce, la exporta y la celebra.
Según datos de INEGI Sonora se ubica en el cuarto lugar nacional en producción cervecera.
Información de: telemax.com.mx
