El miedo no anda… en ganso

ESPECIAL, jul. 28.- Asombra que un hombre con la entereza y el aplomo de nuestro señor Presidente se muestre inseguro ante la presencia de una mujer, senadora de la República ella, que monta en bicicleta y no porta más armas que su frescura y su simpatía, con el aval de su propia trayectoria.

Andrés Manuel ha dado muestras mil de su aplomo y seguridad y de que no le tiemblan las corvas ni ante las más graves amenazas. No lo arredran ni sus poderosísimos adversarios políticos encabezados por El Innombrable y el no menos temible Cluadio X, ni el crimen organizado, ni el mismísimo presidente de los Estados Unidos de América.

Nada ni nadie.

Y sin embargo, raro, a juzgar por sus actitudes de las últimas semanas está notoriamente espantado por la irrupción inesperada de Xóchitl Gálvez Ruiz en la contienda por la Presidencia de la República que tendrá su desenlace en junio de 2024. Diríase que está aterrado.

No se explica de otra forma el que primero le haya mandado atrancar las puertas de Palacio Nacional cuando ella, amparo en mano, se presentó con intenciones de asistir a la conferencia matutina del mandatario para ejercer su derecho de réplica, luego de ser difamada por el tabasqueño. “Me reservo el derecho de admisión”, le mandó decir a la hidalguense cuando esta golpeó inútilmente al amanecer el portón del lado de la calle Moneda por el que cada mañana ingresan los invitados del señor de Macuspana.

Ni que le haya dedicado a partir de entonces once sermones consecutivos –¡once!– desde el púlpito presidencial para denostarla, a grado tal que cuatro de esas sesiones tuvieron que ser ya retiradas de la plataforma por órdenes del INE. Evidentemente alterado, como fuera de sí, fue luego capaz de violar flagrantemente la Ley al dar a conocer contratos de la empresa familiar de la susodicha, para tratar de mostrar que se benefició de sus cargos públicos.

Y luego mandó a sus esbirros el exdelegado en Miguel Hidalgo Víctor Hugo Romo, hoy morenista, y el diputado federal del bloque gobiernista Manuel Robles Gómez a presentar sendas denuncias ente la Fiscalía capitalina y la FGR, respectivamente, contra la Señora X, para tratar de descarrilarla por la vía judicial, como alguien quiso hacer con él 12 años atrás de que ganara la Primera Magistratura del país. ¿O será que los denunciantes actuaron por sí solos?

Vinieron luego las encuestas que mostraban el vertiginoso ascenso de la senadora en las mediciones de opinión. El sondeo de la empresa México Elige, difundida el lunes 17 de julio, mostró cómo la ingeniera en computación había trepado ya por encima de todos los aspirantes a abanderar el Frente Amplio por México (FAM). Y luego la encuesta de El Financiero la colocó el miércoles 19 a escasos 10 puntos porcentuales de la corcholata favorita, Claudia Sheinbaum Pardo, y a diez de Marcelo Ebrard Casaubón. Ambas mediciones fueron difundidas el lunes 23 y el miércoles 23 por Ciro Gómez Leyva en su noticiero matutino de Radio Fórmula.

Y entonces, el tabasqueño pareció sudar frío. Mandó ensillar a Cólera, una de sus cabalgaduras favoritas, y montó en ella para arremeter y tratar de descalificar al comunicador (de quien por cierto el atentado contra su vida, que sufrió el pasado 25 de diciembre sigue impune siete meses después) al que exhibió como un mentiroso y argüendero por haber dado a conocer en el noticiero de Milenio Televisión que entonces conducía, la encuesta de Gea-Isa en vísperas de las lecciones ¡de 2012!, en la que aparecía 14 puntos debajo del priista Enrique Peña Nieto en las preferencias electorales, cuando en el resultado oficial la diferencia fue de siete puntos.

Pareciera que también lo aterró –y no es para menos, la verdad– el sólo imaginar que en efecto el magnate Elon Musk se había convertido súbitamente en un xochitlover más, como vaciló en las redes la propia aspirante puntera del FAM, cuando anunció con los brazos cruzados sobre el pecho el cambio de logotipo de su empresa, el coloso Twitter, del peculiar pajarito azul en una escueta “X” en blanco y negro, porque enseguida embistió de nuevo, ahora contra las encuestas de opinión.

Dijo que esos sondeos no sirven para nada, salvo para engañar a la gente ingenua y favorecer a quienes las pagan, como a su entender ocurrió ahora frente a las elecciones generales en España, en las que el esperado triunfo de la derecha resultó mucho menos contundente de lo que vaticinaban los sondeos de opinión.

Vino entonces el arrebatado ataque presidencial contra los periodistas Raymundo Riva Palacio. Joaquín López Dóriga y Beatriz Pagés Rebollar y el analista Héctor Aguilar Camín, quienes luego de una agresión de morenistas contra la “Señora X” (que seguramente actuaron por su cuenta, también) en el mercado de Oaxaca, advirtieron de los obvios riesgos inclusive físicos que corre la aspirante opositora y pugnaron por que se le brinde protección.

Aseguró Andrés que todos ellos están vinculados al expresidente Carlos Salinas de Gortari (así dijo), y los acuso por haber según él orquestado “una campaña que acaban de echar a andar, muy sucia, muy perversa, muy inhumana, muy autoritaria, fascista, de mucha maldad, malas entrañas y riesgosísima” (sic).

Y, un día después, en abierta y flagrante contradicción y de nuevo contraviniendo las indicaciones expresas del INE de abstenerse de hacerlo, uso sendas encuestas de la empresa Covarrubias y Asociados y del diario español El País para demostrar que Morena y sus aliados mantienen la clara supremacía en el ánimo electoral de los mexicanos, muy por encima de los demás hoy opositores partidos.

Inclusive se sintió en la necesidad de buscar una justificación y a la vez aparentar calma, lo que resultó por cierto harto elocuente del tamaño de sus temores: “Ojalá y me entiendan los del INE y los del Tribunal –dijo– para que no me vayan a sancionar, pero es muy importante que se sepa que no existe ningún fenómeno político que pueda implicar el que se detenga sea derrotada la transformación, no hay nada. Al contrario, parafraseando a Juárez: el triunfo de la reacción es moralmente imposible”.

Lo que no queda nada claro es el por qué si todo está tan bien para su causa, como dice, muestre esa serie de actitudes en contrario. ¿A qué puede temerle un hombre de su valor y su entereza? Válgame.

DE LA LIBRE-TA

OTRA INFAMIA. Entre las infamias que marcarán para siempre al actual sexenio, –y que no son pocas–, destacará la perpetrada contra los padres de las víctimas del Caso Ayotzinapa, en los que por encima de su drama se alentó por afanes electoreros y demagógicos una nueva esperanza sobre la ubicación de sus hijos, que se prometió esclarecer. Cinco años después se les deja con un palmo de narices. De nuevo fueron engañados. Y casi ocho años después de la tragedia, la única verdad que tenemos es la que conocimos en enero de 2015: los normalistas fueron secuestrados por policías municipales y entregados a la banda de los Guerreros Unidos, que los asesinaron a mansalva, los incineraron y tiraron sus cenizas a un río.

Por Francisco Ortiz Pinchetti

www.sinembargo.mx

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