Migrantes se cosen la boca como protesta

Esto es por nuestros hermanos fallecidos, que son 40 vidas; no son ni uno, ni dos, ni tres. Que nos ayuden con los documentos, dijeron los manifestantes

HUIXTLA, CHIAPAS, abr. 26.- Seis migrantes -uno de origen colombiano, otro brasileño, un cubano, un hondureño, un salvadoreño, una chica trans venezolana- y el activista mexicano, Irineo Mujica, quienes forman parte del Viacrucis Migrante, se cosieron la boca.

Tras caminar durante dos días, el contingente llegó a Huixtla. Desde un domo de este Municipio, exigieron a las autoridades que les otorguen un documento que les permita avanzar por el País y por la muerte de sus 40 compañeros en la estación migratoria de Ciudad Juárez.

«Esto es por nuestros hermanos fallecidos, que son 40 vidas; no son ni uno, ni dos, ni tres. Que nos ayuden con los documentos, y si no pueden, que nos ayuden con un bus porque hay muchas mujeres y niños», dijo el migrante cubano Jodanni Hernández, mientras los hilos atravesaban sus labios que sangraban.

Tras el hecho, ninguna de las personas, fue atendida por autoridades médicas.

Algunos migrantes llevaban varios días sin comer, a pesar de que autoridades de Chiapas y organizaciones repartieron hoy agua y leche. Asimismo, habitantes de este municipio les regalaron mangos.

«Huimos de la guerra y violencia», agregó Devora Sofía, una chica trans de Venezuela.

«Por todos los muertos (en la estación de Juárez), para que podamos seguir adelante sin que nos moleste la Policía; en el camino nos pasan muchas cosas, fui víctima hace 15 días: nos golpearon en Tapachula, yo puse la denuncia (ante la Fiscalía General de Chiapas) y nadie me hizo caso», dijo luego de que dejó que le cocieran la boca.

Desde esta madrugada, el contingente de al menos 3 mil niños mujeres y hombres, llegó a este municipio, donde descansan para mañana seguir su camino a la Ciudad de México.

«Pedimos al Instituto Nacional de Migración que nos dé unos papeles, porque estamos cansados y porque queremos caminar por este País libremente», dijo un migrante guatemalteco, mientras veía a sus compañeros cocerse la boca.

Por Mariana Morales

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