Buenos pastores

Mons. Sigifredo Noriega Barceló

“Yo les doy la vida eterna a mis ovejas”

Juan 10,27-30

Dentro de unos días celebraremos el día de la madre y el día del maestro. Para nadie es un secreto que estos dos personajes son claves en la formación y educación de las nuevas generaciones. El presente y el futuro de la sociedad dependen, en gran medida, de buenos hogares y buenas escuelas. Junto a/con otros actores sociales tienen la misión de formar y acompañar a quienes en un futuro próximo van a relevar a los protagonistas del presente.

Hemos referido tradicionalmente el término pastores a sacerdotes y obispos. Puede referirse también a toda persona que tiene la encomienda de acompañar en la formación integral a otras personas; es el caso de madres y maestros. Los desafíos que tenemos los educadores en la actualidad surgen de la emergencia educativa en el cambio de época que vivimos. El mundo está cambiando en los valores que lo sostienen, los fines que persigue y los medios para alcanzar esos fines.

Buscar y encontrar nuevos modelos educativos es fatigoso. Hay esperanzas y desalientos; también intereses mezquinos. El horizonte de esperanza que abre nuestra fe en Jesucristo, el Buen Pastor y el Buen Maestro, puede abrir las puertas y darnos sabiduría para encontrar el camino que nos conduzca a lograr los fines de la educación en este cambio de época. Educar para la libertad, el amor, la solidaridad… y el respeto a las personas y la creación es la gran tarea para educadores y pastores.

Todo esto he tenido presente al escuchar y meditar el Evangelio del Buen Pastor. Quizás las imágenes que aparecen en el texto no nos dicen mucho a los habitantes de la ciudad y/o con mentalidad urbana. Hablar de rebaño, pastor, lobos, voz, seguimiento… está muy lejos de la cultura urbana. Sin embargo, el Evangelio que escuchamos se sirve de estas imágenes para presentarnos al Resucitado no solamente como EL QUE VIVE sino también para indicarnos que Él es quien nos conduce a la VIDA PLENA. Una nueva forma de comprensión del pastoreo y la educación se ha inaugurado con la resurrección.

Pastor y maestro, decía un antiguo canto que escuché cuando era niño; se refería a un muy querido obispo. Ser pastor y ser maestro se implican, entendí después. Sabemos bien que Jesucristo es el único en quien se identifican absolutamente. Nuestro compromiso y tarea es avanzar cada día en ser buenos discípulos si queremos cumplir la misión de ser buenos pastores y buenos educadores en un mundo rápidamente cambiante. El buen cristiano tiene que ser buena oveja para llegar a ser buen pastor; no hay de otra.  Dejarse pastorear por el Señor y tener su mirada compasiva ante las nuevas y complejas realidades que vivimos es nuestra mejor escuela.

¡Felicidades, mamás! ¡Felicidades, maestros! Felicidades a quienes dedican su vida a la educación y formación de las nuevas generaciones. Que Cristo Jesús, el Pastor y Maestro por excelencia, les ilumine para ser los educadores y pastores que nuestro mundo y la Iglesia necesitan.

Les bendigo en/con la alegría de la Pascua.

Originario de Granados, Sonora.

Obispo de/en Zacatecas

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