Mexicanada

ACTITUDES

Rafael Robles Flores

“El mexicano siempre está lejos, lejos del mundo y de los demás. Lejos también de sí mismo.” Octavio Paz

La baja autoestima es una de las más grandes limitantes de nuestro desarrollo como personas y como país. “Fue una mexicanada” o “hizo una mexicanada” son expresiones que reflejan la autoestima que tenemos. Lo más dramático de esto es que generalmente decimos estas frases con una expresión de orgullo y con tono festivo, más que de tristeza y pena.

Esta expresión y el tono en que lo decimos indica también un dejo de fatalismo ya que manifiesta nuestra creencia de que no tenemos remedio los mexicanos y que es imposible corregirnos.

El no creer en nosotros mismos, el no tener confianza de que podemos hacer bien las cosas, el pensar que no tenemos la capacidad de ser mejores, es un reflejo de la baja autoestima que tenemos. Es un área de oportunidad que el término mexicanada sea para indicar acciones negativas como trampa, aprovecharse de los demás, o cuando se hacen las cosas “más o menos”.

No se puede negar que todavía tenemos en nuestro país muchas cosas que mejorar, pero el principio de esta mejora es reconocer que algunas cosas están mal hechas, son mediocres o deshonestas; y no que lo festinemos cínicamente al grado de haber creado una palabra especial que relaciona nuestro país con las cosas negativas.

Existen muchas teorías para tratar de explicar los complejos y prejuicios que tenemos los mexicanos. Intelectuales y estudiosos como José Vasconcelos, Octavio Paz, Samuel Ramos, Carlos Fuentes, Alan Riding o Roger Bartra han tratado de identificar los rasgos del perfil del mexicano y explicar el porqué de ellos.

Para Mauro Rodríguez Estrada (2011), el mexicano ha sufrido diferentes traumas durante toda su historia: desde la Conquista, pasando por la represión religiosa y militar; durante el periodo de Independencia, donde los mestizos no tenían una identidad, o sea que no eran ni españoles, ni indígenas; durante la época de Maximiliano de Habsburgo y la pérdida de nuestro territorio; el Porfiriato, donde los ricos eran más ricos y los pobres más pobres; la revolución de 1910; la dependencia con Estados Unidos en todos los aspectos y más recientemente las crisis económicas y la pérdida del poder adquisitivo en más del 90 por ciento de los mexicanos.

Lo importante es que trabajemos por cambiar esos rasgos negativos que frenan nuestro desarrollo; por otro lado, que fortalezcamos los rasgos positivos que tenemos.

Dentro del marco la globalización y competitividad internacional, donde nuestro país ha pasado a formar parte de bloques comerciales y de organismos internacionales de peso, es muy importante que la integración y confianza entre nosotros sean rasgos distintivos de nuestra cultura.

Si continuamos siendo una sociedad desintegrada, sin confianza en y entre nosotros, seremos muy vulnerables a los embates de la globalización. Debemos preocuparnos por generar confianza en y entre nosotros, lo cual requiere que seamos muy respetuosos de la dignidad de nuestros paisanos y no cometamos abusos ni atropellos en la relación empresa-trabajador, o en la relación gobierno-ciudadano.

Necesitamos conformar una sociedad que logre resultados que nos den confianza en nosotros mismos. Mientras más preocupación tengamos por crear esta relación de confianza, lograremos una mayor integración en nuestra sociedad y estaremos mejor preparados para enfrentar los retos que nos presenta este nuevo mundo.

Por tanto, cuando nuestro país llegue a ser una sociedad justa, orgullosa de lo que es, seremos incapaces de pronunciar expresiones como “es una mexicanada”.  Usted, ¿qué piensa?

@rafaelroblesf

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