Desde Jalisco hasta el desierto de Sonora, viajan los murciélagos magueyeros para tener a sus crías

ESPECIAL, jul. 28.- Sonora es una región con gran abundancia de animales y plantas que viven en ella; esta vez te platicaremos sobre los murciélagos magueyeros que visitan el desierto sonorense cada verano, ellos viajan desde las cuevas de Jalisco hasta El Pinacate para parir a sus crías y alimentarse del delicioso néctar de cactáceas y flores de maguey, de ahí proviene su nombre.

Para entender el comportamiento durante la maternidad de estas especies, se realiza cada año un proyecto de análisis de la familia de murciélagos. Esta vez, cuatro estudiantes del doctor Rodrigo Medellín, del Laboratorio de Ecología y Vertebrados Terrestres (LECVT), del Instituto de Ecología de la UNAM, emprendieron un viaje desde la CDMX para continuar con el estudio de esta importante colonia migratoria alojada en la Reserva del Pinacate.

Hicieron una para en Hermosillo para que el Biólogo Omar Calva los guiara en su destino, puesto que él está muy familiarizado con el sitio, los acompañó durante toda la para evitar que los visitantes se metieran en problemas porque su experiencia navegando el desierto es poca. Algunos de ellos ya conocían el destino.

Inmersos en un valle de roca volcánica con gigantescos sahuaros, comenzaron a caminar sobre los derrames de lava que conducen al refugio de maternidad del murciélago magueyero menor más grande México conocido hasta ahora. Todos los años, esta especie emprende un viaje épico entre el centro y sur de México, hasta el norte del país y sur de Estados Unidos, conectando ecosistemas a lo largo y ancho del país y, polinizando a su paso, algunas de las plantas más emblemáticas.

“¿Cómo estos pequeños animales de menos de 30 gramos atraviesan enormes distancias utilizando néctar como su único combustible?”, es una de las constantes preguntas que se realiza el equipo de investigación pese a los años de estudio de la especie.

Con las mochilas cargadas de equipo, comenzaron a recorrer por primera vez el sendero que, durante los próximos seis días, cruzarían dos veces al día. El guía encargado, Omar Calva recordó que cada quien cargaba una mochila de 10 kilos, más pilas de carro, paneles solares y una antena, en total, cada quien recorría el sendero con 20 kilos cargando.

Luego de un año tan caótico que interfirió con muchos estudios de campo, finalmente se pudo retomar este 2021 el monitoreo anual de la colonia de maternidad del murciélago magueyero.

La Reserva de la Biosfera El Pinacate y Gran Desierto de Altar, a cargo de la CONANP, recibe a cientos de miles de hembras de esta especie polinizadora. Las largas noches de trabajo en el refugio de estos murciélagos estuvieron acompañadas por una luna deslumbrante que iluminaba el paisaje y permitía observar a los murciélagos al salir del túnel para ir en busca de su alimento. Más tarde, la luna daba paso a un espectacular cielo repleto de estrellas con una fulgurante Vía Láctea.

Este refugio es la piedra angular de la conservación de esta especie, mencionan los estudiantes, y por ello nadie debe visitarlo excepto una sola vez al año con fines de documentar su estado de conservación y reproducción, con los permisos en orden por parte de la Dirección General de Vida Silvestre como de la CONANP.

El equipo se adentró en la cueva y a medida que nos acercábamos a la cámara final, la humedad y temperatura aumentaban. En lo más profundo los esperaba un verdadero espectáculo: miles de crías nacidas en las últimas semanas de abril y mayo, aglomeradas en parches para conservar calor, mismo que se puede sentir irradiando de ellas al acercar la mano.

Estos pequeños mamíferos, aún sin pelo, esperan todas las noches perchados en el techo de roca volcánica el regreso de sus madres.

Después de volar cientos de kilómetros buscando flores de sahuaro, ellas regresan cual pequeños barriles de néctar voladores, listas para convertirlo en leche para sus crías. Cada madre es capaz de identificar a su propia cría en el mar de cabecitas calvas, aterrizando junto a ella para llevársela a amamantar.

Por otra parte, durante su travesía no sólo observaron murciélagos y sahuaros. También pudimos admirar otras especies que habitan dentro de esta inmensa reserva, como coyotes, liebres, juancitos, gavilanes, tejones, zopilotes, cuervos, conejos, cacomiztle y lagartos cornudos, así como biznagas, senitas, ocotillos y las omnipresentes gobernadoras.

Durante la última noche del equipo guiado por Omar, el cielo los despidió con un eclipse lunar que observaron desde una posición realmente privilegiada: la luna color sangre nos hizo sentir tan alejados del resto de la humanidad como si estuviésemos en otro planeta.

Omar Calva hace una recomendación muy importante al momento de salir a campo: “Si vas a salir, siempre revisa que el gato esté en el carro porque es muy común que se ponchen las llantas en el monte y luego no puedes cambiarlas…”

 

Información tomada de: proyectopuente.com.mx

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