Cruz Azul, el costo de pasar del ridículo a la gloria

CIUDAD DE MÉXICO, jun. 14.- La ansiada novena estrella fue tendencia en redes sociales y no fue para menos. El 30 de mayo Cruz Azul terminó con su peor racha sin títulos de liga (23 años, cinco meses y 23 días de sequía).

Pasaron 45 torneos desde que levantó por última vez el trofeo de campeón, en el Verano 97 ante el León.

La proeza ocurrió en el estadio Azteca en la final del Guard1anes 2021 contra Santos Laguna (2-1 el marcador global), nueve meses después de entrar en funciones la nueva dirigencia de la cooperativa, tras la intempestiva huida de su anterior director general, Guillermo Billy Álvarez.

El histórico logro también rememora la serie de problemas que el club arrastra desde la gestión de Billy Álvarez: los dopajes de Aarón Galindo y Salvador Carmona en vísperas de la Copa Confederaciones de Alemania 2006, la eliminación del club en las semifinales de la liguilla del torneo Clausura 2007 –por alineación indebida del propio Carmona por dopaje (reincidencia)– y el montaje del exsecretario de Seguridad Pública, Genaro García Luna, en la liberación del secuestrado entrenador argentino Rubén Omar Romano.

Pero nada se compara –admiten en la actual dirigencia de la cooperativa– con soportar las burlas derivadas del peyorativo verbo “cruzazulear”, al que se recurre para ejemplificar el cúmulo de fracasos de un club de futbol profesional, a raíz de las seis finales que La Máquina perdió: Invierno 99 contra Pachuca, Clausura 2008 ante Santos, Apertura 2008 frente a Toluca, Apertura 2009 contra Monterrey, Clausura 2013 ante América y en 2018 frente América.

Hace seis meses, en una reacción sin precedente, el actual presidente del Consejo de Administración de la Cooperativa La Cruz Azul, S.C.L., Víctor Manuel Velázquez, lanzó fuertes advertencias tras la eliminación del equipo en las semifinales del torneo anterior, incapaz de mantener una holgada ventaja de 4-0 en el marcador global contra los Pumas de la UNAM, para convertirse en el primer club de la Liga MX al que le remontan un amplio marcador. De esa manera, el verbo “cruzazulear” tomó más fuerza.

En el mensaje difundido en un video en la cuenta oficial de la cooperativa, Velázquez arremetió contra todos… Reprochó públicamente a los jugadores, a los que acusó de tener mentalidad “derrotista” y “timorata”, y anunció una revisión exhaustiva de los contratos y el rendimiento de los mismos, con el propósito de renovar los cimientos deportivos de la organización que tiene 94 años de historia.

Velázquez, la mano visible del reciente éxito del club de la cementara, calificó la eliminación ante los felinos como “la peor derrota en la historia de las semifinales”. Incluso, el entrenador uruguayo Robert Dante Siboldi terminó por dimitir.

La limpia

En entrevista con Proceso, el presidente del Consejo de Administración de la Cooperativa La Cruz Azul no se arrepiente de sus amagues. “Muchos dijeron: ‘Qué bueno… pero, ¿por qué declara en los medios y no lo hace internamente?’.

“Se tuvo que declarar en los medios para responderle a nuestra afición, que tenía más de 23 años esperando algo. Y un resultado como el que obtuvimos en Ciudad Universitaria nos dejaba en una posición (incómoda) como de que ‘vamos llegando y ya nos sucede esto’.

“Teníamos que dejar claro que sí íbamos a cambiar, a darle vuelta a la hoja y seguir para adelante… El mensaje fue dirigido a la afición, respondiéndole de manera responsable a lo que pasó. Teníamos que dar la cara. Por eso lo hicimos.”

Velázquez considera que su posición de diciembre último influyó en la obtención del título. “Claro. Respeto la opinión de todos los críticos, cada quien tiene su manera de pensar, pero con ese mensaje dejamos muy claro un cambio de actitud y cultura en la organización.

“Por ejemplo, al que se desarrolla como profesionista en nuestra organización le estamos exigiendo resultados. De la misma manera en cada una de las empresas que tiene el núcleo. El club de futbol también es parte del núcleo cooperativo y les tenemos que exigir resultados.”

–¿Cómo fueron recibidas sus críticas en el club?

–No les gustó. Al principio hubo mucha tensión, pero fuimos platicando, conformando al equipo y cambiamos esa actitud en algo positivo, porque nunca le fallamos al club con los recursos que se necesitaban. Cada quien debe realizar lo que le corresponde. Nosotros estamos para generar recursos y, como patrocinadores oficiales y principal del club de futbol, tenemos que exigir resultados.

De igual manera no quita el dedo del renglón y asegura que la cooperativa ya evalúa –tal y como lo aseguró en diciembre último– los contratos y el rendimiento de los jugadores. “Se mandaron grupos de auditores a revisar toda la administración, ¿Qué está pasando jurídica y financieramente?”.

–En adelante, ¿cómo serán estipulados los contratos con los jugadores y qué se modificará respecto de la administración anterior?

–Nos estamos asesorando en examinar este tipo de temas jurídicos, viendo que sean acordes a un contrato. Nunca vamos a dañar a un jugador, pero tenemos que cuidar los intereses de la cooperativa. La intención es que nos vaya bien a todos.

Contrato lesivo

Sobre el historial de malos manejos en La Cruz Azul, Víctor Manuel Velázquez acusa a Guillermo Álvarez Cuevas y a su hijo Robin de autorizar los contratos de jugadores a conveniencia y en perjuicio de la cooperativa. En específico, detalla el fichaje del defensa chileno Igor Lichnovsky, quien repentinamente abandonó el club a medio torneo para firmar con Al Shabab, de Arabia Saudita.

Este semanario (Proceso 2303) documentó a finales de 2020 que, de conformidad con las auditorías ordenadas por la actual administración en la cooperativa, se detectó que en el contrato de ­Lichnovsky –negociado directamente por Robin Álvarez– no se incluyó la cláusula de rescisión, requisito que los clubes fijan para blindar a sus jugadores, así como el monto económico que el interesado debe cubrir por hacerse de los servicios de un futbolista con contrato vigente.

Según Velázquez, Lichnovsky salió del club “con una cláusula de salida en el momento que quisiera, lo que nos dejó en situación vulnerable. Ese contrato estaba diseñado para que cualquier club fichara al jugador y saliera el día que quisiera, mientras el equipo perdía todos los derechos. Ahora se están revisando los formatos de contrato que se manejaban”.

La directiva encabezada por Billy Álvarez desembolsó 3 millones de dólares por el fichaje de ese jugador. Y no es todo: en enero último Cruz Azul cedió a préstamo –totalmente gratis– al delantero argentino Milton Caraglio para el Atlas. ¿La razón?, el jugador cobraba 2 millones de pesos mensuales. Caraglio “se fue a préstamo porque todavía tenía contrato vigente”, justifica Velázquez.

De acuerdo con el comentarista David Medrano, en su columna en el diario deportivo Récord de la primera semana de enero pasado, Cruz Azul contrató a Milton en julio de 2018 por 9 millones de dólares, justamente al Atlas. Dos años y medio después, durante los 30 meses que el delantero permaneció en Cruz Azul, incluido su salario, el equipo desembolsó un total de 12 millones de dólares, de los cuales no recuperó un solo centavo.

Con base en la documentación revisada, Velázquez revela que “cada contrato tiene su particularidad: le metían mano diferentes personas de la administración anterior. Ahora llegamos a buenos términos con todos los futbolistas”.

–¿Cómo se realizará la renovación administrativa del equipo?

–Primero, participamos en nuestra planeación estratégica, lo que pretendemos a corto, mediano y largo plazos. Ya nos sentamos a dialogar con el presidente del club, Álvaro Dávila; con Jaime Ordiales, director deportivo, y con el entrenador Juan Reynoso, y ya definimos nuestro planteamiento: trabajar mucho las fuerzas básicas, contar con una base sólida de gente que vayamos formando, que no sólo sientan la camiseta, sino que la suden y se la tatúen.

“Contar con una base de jugadores de fuerzas básicas nos dará ese impulso y motivación que podrás trasmitir a los jugadores que se van incorporando al equipo.”

En la edición 2303, este impreso destacó que el costo operativo del Club Deportivo Social y Cultural Cruz Azul supera los 2 mil 300 millones de pesos anuales. Lo anterior significa que el más reciente título obtenido por el equipo de la cementera le representó un desembolso total de 41 mil 750 millones de pesos por 23 años y medio sin títulos.

–¿A cuánto asciende el quebranto del club durante la administración de Guillermo Álvarez?

–Todavía se está cuantificando la afectación. No te puedo decir un monto exacto, es un trabajo que lleva varios meses.

–¿Las cifras se aproximan a los 500 millones de dólares en los últimos 23 años y medio en el club? Es decir, ¿ese fue el costo del título?

–A nosotros no nos costó ese monto. A lo mejor sí serían esas cantidades en 23 años sin título. Tal vez…

“Los compañeros socios de la Ciudad de México y de las plantas de Hidalgo, Puebla, Aguascalientes, Lagunas y Oaxaca quieren y exigen el cambio de fondo. Vamos a hacerlo juntos y eso también tiene que reflejarse en los éxitos deportivos y empresariales.”

–¿No más despilfarros?

–En definitiva, y lo estamos viendo: estamos trabajando arduamente con nuestra gente en la cooperativa, haciendo políticas, procedimientos, normatividad, un gobierno corporativo donde estamos cuidando todos los recursos materiales y humanos. Con lo anterior buscamos el éxito en todo lo que estamos emprendiendo, y uno de ellos es el futbol club.

Actualmente el subsidio de la cooperativa al equipo de futbol supera los 100 millones de pesos mensuales.

En cinco años, el estadio

Cruz Azul, América, Chivas y Pumas integran el selecto grupo de “Los cuatro grandes del futbol mexicano”. No obstante, La Máquina es el único equipo que juega de local en un estadio rentado. La necesidad de contar con una sede propia es uno de los propósitos de la actual directiva a mediano plazo.

“Todos los cooperativistas saben que tenemos que apuntalar principalmente las plantas cementeras y debemos modernizar nuestros equipos, porque de las plantas cementeras sale el recurso para las empresas filiales. La afición exige, quiere y sueña con su casa, que sería una casa azul para ellos. Estamos trabajando a mediado plazo para darles esa casa a todos los aficionados.”

–Cuando habla de mediano plazo, ¿a cuántos años se refiere?

–A cinco años. Ya se tienen vistos dos o tres espacios, pero todavía lo estamos valorando. El estadio estaría en la Zona Metropolitana de la Ciudad de México.

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