María Félix, nunca pidió permiso para ser ella

ESPECIAL, abr. 05.- María Félix nació y murió un 8 de abril. En 1914 y 2002. Lo primero, en Álamos, Sonora, y lo segundo, serena en su cama de plata… como la que había visto en un palacete de Venecia… escoltada por las estatuas de seis querubines y acá, en la guirnalda de la cabecera tenía esculpido: «María de los Ángeles». Se la hizo en los años 50 un humilde orfebre de Santa María La Ribera… Anselmo Moreno, que era el mismo que hacía los trofeos de los Arieles. Como quien estaba bien, simplemente se fue a dormir. Y a no despertar. Y a engrandecer todavía más ese mito que ya era… y al que le sobraba hasta la misma muerte.

Comienzos. La familia se mudó a Guadalajara… ahí niñez y adolescencia. A los 17 se casa con un agente de ventas de cosméticos, para escapar del machismo de su padre y refugiarse en el machismo del esposo, con quien procreó en 1934 a su único hijo: Enrique Álvarez Félix. El divorcio llega en 1938. Con su niño, se instala en una casa de asistencia en la Ciudad de México y encuentra trabajo como recepcionista en el consultorio de un cirujano plástico.

El resto de la historia es más o menos conocido. Un día, la recepcionista está parada afuera de un aparador de la calle de Palma viendo algo que no se podía comprar, cuando una persona de nombre Fernando Palacios metido en la industria cinematográfica, le dice «usted tendría que trabajar en el cine».

La prepara, la manda a clases y la promueve entre productores. En 1942 el director Miguel Zacarías le da la oportunidad estelar en la cinta El peñón de las ánimas… los genios de la mercadotecnia le quieren imponer un nombre artístico para que la gente se lo aprenda y le ofrecen dos opciones: Diana del Mar o Marcia Maris. El resultado lo sabemos y la mentada de madre, todavía retumba. La cinta estuvo protagonizada por Jorge Negrete. Chocan, se insultan, se ofenden, se odian. Nueve años y varias vueltas de la vida después, terminan casados.

María Félix filmó 47 películas. Además de las hechas en México, siete en España, cuatro en Francia (en francés), dos en Italia (en italiano) y una en Argentina. Apenas en el arranque, en 1943, la tercera cinta es Doña Bárbara -que le otorgará para el resto de su vida el mote La Doña-; la dirige Fernando de Fuentes y con él hará además La mujer sin alma y La devoradora. Tres películas que son el cimiento donde se construyó la imagen del personaje María Félix… altiva, arrogante, despiadada, irresistible. Fulminante.

Tras de varios años de vivir juntos, María se había casado con Agustín Lara en 1945. Él la ayuda personalmente a rescatar a su hijo Enrique, secuestrado mucho tiempo atrás por el papá en Guadalajara. Además de María Bonita en medio de la tormentosa relación, le compone otros temas mucho más importantes… por ejemplo, Humo en tus ojos y Cuando vuelvas. Todo se acaba de acabar en la casa que habitaban en la calle de Aristóteles 127 del lujoso barrio de Polanco, cuando una mañana, en un arranque de celos, el músico poeta saca una pistola y le tira un certero plomazo… que pegó donde tenía que pegar. A un ladito. Se divorcian en 1947.

En esos tiempos trabaja con Emilio, El Indio, Fernández, el fotógrafo Gabriel Figueroa y el actor Pedro Armendáriz… hacen Enamorada. Hay que volverla a ver, igual que Río Escondido (… la Félix pelea -1947- y se le paga lo que no ha cobrado jamás ninguna figura en Hispanoamérica). Y hay que verla en Café Colón, con Armendáriz; en La estrella vacía, con López Tarso; en La diosa arrodillada, con Arturo de Córdova… y del cine que hizo bajo las órdenes de Roberto Gavaldón, en Miércoles de ceniza, también con Arturo de Córdova, y La Escondida, con Pedro Armendáriz. Dirigida por Luis Buñuel, es notable lo que logra en la cinta realizada en Francia: Los ambiciosos, con Gérard Philipe, figura de culto para los franceses.

En 1965, hace con Eulalio González Piporro su penúltima cinta… La Valentina y en 1970 cierra el changarro formalmente con La generala, dirigida por Juan Ibáñez. Vive los últimos 32 años de su vida, de su inacabable gloria.

Para 1952 se había casado con Jorge Negrete. Viven un buen matrimonio. Y no puede ser de otra manera. Apenas 14 meses después, El Charro Cantor muere sorpresivamente el 5 de diciembre de 1953 en un hospital de Los Ángeles, por complicaciones derivadas de una hepatitis C contraída en su juventud.

Para 1952 se había casado con Jorge Negrete. Viven un buen matrimonio. Y no puede ser de otra manera. Apenas 14 meses después, El Charro Cantor muere sorpresivamente el 5 de diciembre de 1953 en un hospital de Los Ángeles, por complicaciones derivadas de una hepatitis C contraída en su juventud.

Con el millonario banquero y contratista francés Alex Berger (figura central en la construcción del Metro en el Distrito Federal), la Félix encuentra la estabilidad. El matrimonio dura de 1956 a 1974, cuando él muere de cáncer. Departamento en París, Rolls Royce, obras de arte, joyas, corridas de toros, cuadras de caballos valorados en millones de dólares, tiempo para los amigos y tiempo para leer. Vorazmente. La Doña siempre leyó.  En su juventud lo mismo a Dostoyevski y casi toda la obra de Kafka… citaba constantemente El proceso o La metamorfosis. Su cultura era como ella… apabullante.

Con la muerte tuvo una rara relación. Muy jovencita, con el asesinato que presentan como suicidio de su muy cercano hermano Pablo. Ya en la cumbre, en 1949, su secretaria Rebeca Uribe aparece muerta -con una jeringa al lado y alguna dosis de cocaína-, en el motel Tony’s Court, al que testigos la ven entrar con «una mujer alta que llevaba un abrigo de pieles». Terminan descubriendo que se trata de la hija de un general, pero por principio la prensa amarillista presenta como autora del crimen a María… quien contrario a lo que le aconsejan, se presenta en el funeral. Donde firme responde a la carroña: «No sabía que era lesbiana, no sabía que era drogadicta… pero no era sólo mi secretaria. Era mi amiga». Como quiera, algo quedó de la calumnia.

Entera siempre. Nunca se quebró. Ni una fisura… nunca. Salvo cuando en 1996 murió su hijo Enrique. Se amaban profundamente. Ella fue muy estricta… dura. Pero siempre luchó por él como una leona solitaria. El actor de 62 años sufrió un ataque cardiaco y ella viajó de París para el funeral. Por única vez, tuvo motivo para romperse. Toda.

Seis años después, justo el día que cumplía 88, no amaneció. Ni ella… ni el día. Los funerales casi de Estado.

A los dos meses se leyó el testamento. La casona de Polanco que habitaba María en Hegel 610, la de Cuernavaca y otras dos propiedades, eran para su asistente personal, Luis Martínez de Anda… se lo había presentado Ernesto Alonso muchos años atrás. Y de lo que había en las cuentas bancarias, la mitad para el propio asistente y la otra mitad al pintor francés Antoine Tzapoff, 30 años menor que María y desde los años 80, su último compañero sentimental.

De la familia, nada a nadie. Su hermano, Benjamín Félix, impugnó… no era posible que todo fuera para el secretario y denunció que la Doña había muerto envenenada. Llevó las cosas a tal grado, que tuvieron que exhumar el cadáver y hacer los exámenes correspondientes, mismos que terminaron desechando las acusaciones de asesinato. Ni El Indio Fernández, Gavaldón, Ismael Rodríguez y Buñuel hubieran imaginado este guion para la pantalla.

La vida era intensa. Como cuando se vio obligada por un jeque en Marruecos «a comer carne de niños sacrificados por ser producto de concubinatos»… para mantener el permiso de seguir filmando la cinta española La corona negra (1951): «… por miedo al jeque y por amor al cine tuvimos que comer carne humana. El emisario estaba en lo cierto: era un manjar delicioso. Y nadie se indigestó», declaró María con soltura -y paz en el alma-.

Inspiró a joyeros, a diseñadores de ropa o grandes pintores y pintoras… entre muchos a la inglesa Leonora Carrington, la mexicana Sofía Bassi, la argentina Leonor Fini, el italiano Estanislao Lepri, el veracruzano José García Ocejo o el francés Tzapoff.

Su amigo Diego Rivera la pintó varias veces… hay un óleo de gran formato en el que originalmente se le transparentan sutilmente los pezones sobre un vestido blanco. No le gustaba a María… de manera que mandó comprar pintura blanca a la tlapalería y con dos brochazos lo resolvió. Hoy por hoy, ese cuadro no aparece. Ella se lo habría regalado a Juan Gabriel (que le compuso María de todas las Marías), luego éste se lo habría dado a guardar al hoy detenido ex gobernador de Chihuahua, César Duarte y… premio de periodismo al que lo encuentre.

La encendida lucha de estos días por la igualdad de condiciones para las mujeres y en contra del maltrato contra ellas, por muchas razones podría portar en su bandera el rostro de María Félix, quien, por ejemplo, hace muchas décadas tenía este discurso: «Protesten, quéjense, no se dejen, prepárense, hagan de su vida lo que ustedes desean y no lo que sus hombres les permitan ser. Amen y háganse amar. No se conformen con poco. Este será de hoy en adelante un país de mujeres. Ahora nos toca».

El dramaturgo y poeta francés Jean Cocteau, dijo: «es tan bella, que duele». Octavio Paz escribió: «… nació como un relámpago que desgarra las sombras… no es extraño que hay provocado irritaciones, despecho, calumnias. La envidia es una forma invertida de admiración».

Pero la mejor definición, es la que María Félix hizo de sí misma, sin mentiras… como si estuviera parada ante un espejo: «Mi oficio ha sido ser guapa, pero una guapa con entendederas, para saber qué me convenía en el cine y qué me convenía en la vida».

Desde la infancia rechazó el patrón… la etiqueta… el arquetipo establecido para el género femenino. De principio a fin llevó las riendas de su vida. Indomable. Exquisita. Brillante al grado de no rozarse jamás con la modestia (… que siempre es reduntantemente falsa). Sin atavismos, sin miedo… ningún miedo: «yo no sé rezar».

Y nunca pidió permiso para ser mujer.

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