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Los jóvenes de 1968 y de 2019

ACTITUDES

Rafael Robles Flores

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“La juventud no es un tiempo de la vida, es un estado del espíritu”

Mateo Alemán. Novelista español.

Este 2 de octubre se conmemoran 51 años del Movimiento de 1968. En los últimos años se han hecho intensas reflexiones en torno a este movimiento: antecedentes, causas, hechos más significativos, culpables de la masacre del 2 de octubre, consecuencias para la vida social y política del país, el papel manipulador de la mayoría de los medios de comunicación, la influencia del comunismo en el movimiento, etc. Afortunadamente la Cámara de Diputados aprobó hace unos años que el 2 de octubre se conmemore a los caídos en la lucha por la democracia; la bandera nacional es izada a media asta en señal de duelo, en escuelas y edificios públicos, así como en la sede de las representaciones diplomáticas y consulares de México.

En este contexto, quisiera analizar a los jóvenes del 68 con los del 2019. Muchos de los jóvenes de aquella época eran analíticos, críticos, grandes lectores, inquietos por el acontecer social, preocupados por la realidad política y económica del país. En la realidad de aquellos días, se vivían situaciones que estaban rompiendo con los paradigmas culturales: la consolidación del rock como una manifestación del elixir juvenil, la liberación sexual, la liberación femenina, la intensidad de la Guerra Fría entre el bloque americano y el soviético, el enamoramiento con el comunismo y los líderes de izquierda. Bajo este entorno, se estaban dando las bases para un nuevo tipo de sociedad, de estructuras sociales y políticas en México y en el mundo.

Hoy, los jóvenes de 2019 tienen más espacios para manifestar lo que piensan, sienten, sueñan y anhelan. Hoy, como nunca antes, los jóvenes tienen acceso a información de todo tipo y de todas partes del mundo a través de los medios electrónicos y de las redes sociales como Facebook y Twitter. Hoy, las oportunidades para viajar se han facilitado para cualquier muchacho inquieto que quiera conocer el mundo. Hoy, el que no estudia es simplemente porque no quiere ya que las oportunidades para hacerlo están a la orden del día. Hoy, el joven tiene a acceso a puestos directivos en organizaciones, situación que era casi imposible hace 51 años. Hoy, el joven posee más libertades para organizar su vida, planear su futuro. Hoy, las jóvenes tienen claros sus derechos, de ahí que pueden ir a la universidad, trabajar y ser madres de familia al mismo tiempo, interactuar en ámbitos sociales, políticos, económicos y científicos.

Los jóvenes de 2019 nos han dado muchas luces que son una generación que tiene las condiciones para facilitar la transformación que requerimos como país en lo social, político, económico, educativo, cultural, deportivo, entre otras dimensiones.

Sin embargo, a pesar de estos avances en todos los sentidos vemos la otra cara de la moneda. Hoy, a muchos jóvenes les cuesta trabajo leer; leen sólo lo que les interesa para estar a la moda. Hoy, el joven tarda más en superar la adolescencia debido a que todo se les da en su contexto familiar o al menos se les protege más que hace 51 años y ese aspecto lo hace un poco más inmaduro psicológicamente. Hoy, diversos jóvenes pasan más tiempo en las redes sociales que en la vida académica o laboral. Hoy, a muchos jóvenes se preocupan más por la pachanga, la diversión o el fin de semana que por el análisis y la transformación de la realidad social, política y económica del país. Quizá todo esto ha sido propiciado por la cultura consumista en la cual nos desenvolvemos.

Creo que estas dos generaciones de jóvenes, la de 1968 y la del 2019, tienen sus puntos positivos y sus áreas de oportunidad. La realidad es que hoy somos un país de jóvenes y tenemos que buscar los mecanismos en los cuales los jóvenes logren desarrollar su potencial, su creatividad, su poder de innovación, su capacidad de análisis y transformación, su interés por participar en el ámbito social y político.

Si formamos a los jóvenes en auténticos ciudadanos y personas, obviamente daremos pasos agigantados hacia una nueva etapa histórica. Nuestros jóvenes tienen con qué para irse involucrando en los cambios que aceleren la disminución de la pobreza, la desigualdad social y una mejor calidad de vida para todos. Usted, ¿qué piensa?

@rafaelroblesf

Director de Humanidades del Tecnológico de Monterrey Campus Sonora Norte.

Presidente de Grameen de la Frontera.

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