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Cumple 100 años internado Cruz Gálvez en Hermosillo

HERMOSILLO, Jul. 10.- El Internado de Enseñanza Primaria Coronel J. Cruz Gálvez, ubicado en Hermosillo desde épocas de la Revolución Mexicana y que este 2019 cumplirá 100 años de trabajo, permanece para ofrecer una mejor calidad de vida a las niñas y niños que hospedan y a los que ofrecen educación básica.

En sus inicios, por el impulso del exgobernador y expresidente Plutarco Elías Calles, el internado se empezó a construir en 1917 para ser inaugurado dos años después con el propósito de atender a los huérfanos de la Revolución, y hoy, diez décadas más tarde, continúa como una institución de carácter educativo y asistencial, que acoge a niños de escasos recursos y en condición vulnerable.

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Aunque persiste la idea de que la institución está hecha para recibir a infantes con problemas de comportamiento, quienes se encuentran allí fueron recibidos por características como tener padres trabajadores y con dificultades económicas, situaciones por las que no pueden atenderlos.

Obed González, administrador del Internado, explicó que las y los niños internados provienen de colonias periféricas, de diversos municipios del estado, de comunidades rurales e incluso de pueblos indígenas.

“La situación en la que llegan al internado, tiene que ver con cuestiones socioeconómicas”, dijo, “pero también por padres de familia que no tienen la oportunidad de atenderlos por cuestiones de trabajo y que deciden ingresarlos; hay madres de familia que trabajan como empleadas domésticas y padres de familia que, por su trabajo, tienen que desplazarse constantemente y por eso no pueden atender a sus hijos y la mejor opción es esta”.

Marina Guadalupe Ocaño Cota, directora de la escuela primaria, detalló que el internado tiene capacidad para albergar a 200 niños, de los cuales, actualmente ya tiene ocupados 194 espacios y quien desee ingresar a algún menor, puede llamar al (662) 214 0437 para tener una cita con los departamentos de psicología y trabajo social.

“Primeramente, vienen los padres, solicitan la información y se les entrevista”, explicó la directora, “se ve a los niños y los conocimientos que traen, luego se les pone una nueva cita porque revisamos la situación económica de la familia. Eso es muy importante, porque el Internado Cruz Gálvez está para los niños más vulnerables y nosotros a apoyamos a la sociedad en todo lo que se puede”.

La aceptación del niño cuando ya ha iniciado el ciclo escolar, dependerá del caso particular de cada familia, agregó, pues con toda la intención de apoyar, han ingresado a menores cuyos padres tuvieron algún cambio drástico en sus trabajos o sus dinámicas y se vieron obligados a llevarlos al internado.

¿Cómo funciona “La Cruz Gálvez?

“La Cruz Gálvez”, como se le conoce comúnmente, es una escuela ubicada en un terreno de cinco hectáreas en el centro de Hermosillo. Tiene salones amplios y de techos altos -como se usaba en los tiempos en los que se construyó-, cuenta además con un gran patio central, oficinas, dormitorios, comedor, enfermería, canchas y otros espacios.

Por las mañanas, el internado ofrece educación primaria incorporada a la Secretaría de Educación Pública y, por las tardes, un programa de capacitación para la vida, a través de talleres como música, danza, herrería, electricidad, carpintería, corte y confección, peluquería y serigrafía.

Proyecto Puente realizó un recorrido por estos espacios donde los zapatos de ballet y la duela, los tablones de madera y los martillos, la batería y las guitarras, esperan que las niñas y los niños los utilicen para crear.

El internado también cuenta con uno de los dos laboratorios de inglés de todo el estado -el otro está en Ciudad Obregón- donde los niños aprenden a través de un sistema de cómputo habilitado con un software de origen israelí que ha dado muy buenos resultados aquí y en otras partes del mundo, afirmaron.

Cada día, los estudiantes inician su rutina muy temprano. Se levantan para prepararse, desayunar y asistir a clases en horario regular. Luego, a la una de la tarde, escuchan el toque del timbre que anuncia la hora de la comida. En horario de tres a seis, asisten a los talleres que cada uno eligió de acuerdo con sus gustos y habilidades personales.

También tienen la posibilidad de recibir tutorías para reforzar los contenidos educativos, como lectoescritura y matemáticas, antes o después de los talleres, como actividades extracurriculares y, al terminar su jornada, van a cenar y se dan un baño para ir a dormir.

Además, desde septiembre pasado, a raíz de la visita de Antonio Argüelles, el reconocido nadador de aguas abiertas mexicano, se despertó en los niños la curiosidad por este deporte y hoy forman parte de un club de natación que entrena semanalmente en la alberca olímpica del Centro de Usos Múltiples (CUM).

Norma Alicia Espinoza, directora de Educación Primaria Federalizada, explicó que todas estas actividades han ayudado a los niños a canalizar las dificultades emocionales que pudieran tener al venir de contextos complejos y vivir la separación de sus familias, al mismo tiempo que son capacitados con herramientas que, en determinado momento, puedan darles ingresos económicos para solventar sus necesidades.

“Nosotros lo vemos con mucha alegría porque están muy motivados, en el caso de la natación, nos sentimos contentos porque ya pueden dominar el otro mundo: El del agua”, contó, “hay una niña que dice que ella se siente poderosa, que ya puede competir porque ya sabe nadar y ya no le da miedo.

Y de eso se trata, de darles herramientas no solo para que en un futuro ellos tengan un ocio, sino para que, si van a seguir estudiando, puedan hacerse de un recurso precisamente para sufragar los gastos de su educación, o que, si se van a integrar a la vida laboral, tengan herramientas para hacerlo”.

Los niños son albergados de lunes a viernes, y los fines de semana son recogidos por sus familias para pasar esos días con ellos y regresar antes de comenzar nuevamente la semana; también existe el caso de los niños foráneos que no tienen la posibilidad de salir tan seguido, por lo que sus visitas se programan de forma especial.

El trabajo del internado, además de la vital supervisión de la Secretaría de Educación y Cultura (SEC) en Sonora, liderada por el maestro José Víctor Guerrero, funciona gracias al apoyo de instituciones educativas, personas altruistas y organizaciones de la sociedad civil que realizan actividades con los niños o aportaciones y donativos para solventar sus necesidades diarias.

Orgullo y agradecimiento de exalummnos

José Guadalupe Curiel, exdiputado local, exalcalde de Navojoa -de donde es originario-, y actual regidor de Hermosillo, armó ser un orgulloso egresado de “la Cruz Gálvez”, donde curso la mitad del quinto y el sexto año de primaria completo, cuando su madre tomó la decisión de enviarlo a la capital.

“Me siento muy orgulloso de mi paso por la Cruz Gálvez, creo que fue decisivo en mi vida”, dijo, “me marcó para bien, tuve muy buenos compañeros y maestros, y también hice mis planes respecto a mi vida: Decidí que iba a estudiar para ser maestro y así fue. Estoy muy agradecido con la escuela, porque una buena parte de lo que soy, lo planeé ahí”

Curiel egresó en 1978 de la que consideró “una gran familia”, a pesar de lo duro que resultó para él separarse del seno materno, en un lugar “distante y distinto”.

“Se convierte en familia, hay lazos y vínculos muy fuertes con los compañeros que, cuando te vas a ir, sabes que quizás no los volverás a ver”, concluyó, “emocionalmente, te marcaban para bien y yo les agradezco mucho porque me ayudaron, mis recuerdos del internado son muy bonitos”.

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