Clima Navojoa: Miércoles 37°C
Inicio / Cintilla / Hablemos de micromachismos

Hablemos de micromachismos

Sobremesa

Paula Takashima Aguilar

CENSOS TOP
MENSAJES
LEPETITE PRIMAVERA-VERANO TOP
KOWI NOTAS ADENTRO
LE PETITE GRADUACIONES TOP Y NOTAS ADENTRO
Capilla Notas Adentro
Le Petite Verano Top y adentro de notas

En una sociedad en la que las mujeres se encuentran en una carrera constante por lograr condiciones de igualdad, resulta casi aterrador pensar que somos nosotras mismas quienes empujamos y perpetuamos un modelo que da privilegios a los hombres.  Si bien, hacemos reclamo de nuestros derechos laborales, sociales y sexuales, también somos víctimas y victimarios cuando se habla de micromachismos.

Los micromachismos son manifestaciones, en ocasiones muy sútiles, que normalizan las conductas machistas y las vuelven parte de la cultura cotidiana. El término fue utilizado por primera vez 1990, cuando el psicólogo argentino Luis Bonino quien lo usó para definir “aquellas conductas masculinas que sobreponen la autoridad de los hombres por encima de la de las mujeres”.

Lo complejo de este tema, es que estas conductas se hacen presente en todos los espacios: El hogar, la oficina y el espacio público. Pero ¿Por qué es tan importante identificar los micromachismos? Porque no podremos hablar de igualdad de género si no somos capaces de eliminar estas formas de comportamiento.

En el hogar, el solo hecho de pensar que el cuidado de los hijos corresponde a las mujeres y los varones “ayudan” en esta actividad, es uno de las conductas micromachistas más comunes. Frases como “Te ayudé a poner una lavadora”, “Yo hago el favor de ir por los niños”, “Ya sabes cocinar, ya te puedes casar”, nos dejan claro que tenemos mucha tarea pendiente para que hombres y mujeres se asuman como corresponsables en las labores de crianza y de funcionamiento de los hogares.

La normalización del micromachismo, puede ser una de las causas que explique porqué las mexicanas dedican casi cinco veces más tiempo que los mexicanos al trabajo de cuidado no remunerado. En total, el 80 por ciento del trabajo del cuidado es realizado por mujeres, mientras que los hombres aportan el 20 por ciento Esta cifra la continuaremos perpetuando si seguimos educando a las niñas para que estén atentas a las necesidades de los hombres, como si la única misión que tenemos en la vida es atender sus necesidades: “sírvele a tu hermano”, “Tu hermano puede llegar más tarde porque es hombre” “La comida debe estar lista en la mesa en cuanto lleguen los hombres de la casa”

En el ámbito escolar, los uniformes en sí mismos pueden ser un ejemplo de conducta machista normalizada: faldas para las niñas, pantalones para los niños; deportes para los hombres y las mujeres como porristas. Esto educa a las niñas para que vivan siempre a la expectativa de lo que el varón puede lograr y para que reconozcan y aplaudan sus logros. En el terreno laboral aun escuchamos frases como “Seguro consiguió ese puesto porque se acostó con alguien” “seguro la jefa anda en sus días”. Y sí, también las hemos normalizado y las dejamos pasar como si no tuvieran un efecto en la vida de las mujeres.

Sumemos a todo lo anterior, los chistes y frases machistas que invaden cada uno de los espacios, y que no sólo son llevados de un lugar a otro por los hombres, sino que en muchos de los casos son replicado por las mujeres: “Mujer al volante, peligro constante”, “Lloras como niña” “Es tan chismoso que parece vieja”, entre muchas otras.

Por ello, es importante que analicemos nuestras conductas diarias y hagamos un compromiso real por las próximas generaciones. Las actitudes y frases micromachistas no deben continuar normalizándose. Necesitamos entender que el género no debe definir las capacidades de las personas y que ante todo, debemos concebirnos como seres humanos que necesitamos coexistir de forma corresponsable. Reflexionemos.

Ver también

Padres que heredaron el trono a sus hijos en la Liga MX

ESPECIAL, Jun. 26.- El empresario Jorge Vergara cedió el trono de las Chivas de Guadalajara …