Clima Navojoa: Miércoles 27°C
Inicio / Opinión / BITÁCORA A VUELAPLUMA / Estas ruinas que ves…y te ven

Estas ruinas que ves…y te ven

Bitácora a Vuela Pluma

Luis Rey Ballesteros López

CENSOS TOP
MENSAJES
LEPETITE PRIMAVERA-VERANO TOP
KOWI NOTAS ADENTRO
LE PETITE GRADUACIONES TOP Y NOTAS ADENTRO
Capilla Notas Adentro
Le Petite Verano Top y adentro de notas

Muy lejos quedan los aplausos, el vocerío, tanto griterío y ocurrencias de colorido folclor. Cual fantasmas, recorren los ahora yermos pasillos. El sonido de las matracas, los pregones de vendedores, los billetes entre dedos de quinieleros se mueven en el viento del recuerdo como corolas de retorcida fortuna. La tumba forrada de deshechos graderíos parece implorar la palabra demolición, por piedad, por dignidad.

El busto del General Abelardo L. Rodríguez, en medio del ocaso y abandono del estadio que lleva su nombre, luce como pieza apetitosa para cholos desmanteladores de todo pasado y presente. El grafiti es un primer aviso. Podrían venir por el resto… es cuestión de tiempo.

El jardín derecho, muro impasable hasta para el mismísimo Héctor Espino, el Superman de Chihuahua, deja entrever en su más que maltrecha pizarra los restos de un marcador difuso, apenas legible.

La larga agonía de este pequeño coloso encierra una tragedia, en la cuna del béisbol de México.

Casi tres décadas sin tener béisbol profesional representa una estocada contra los Ostioneros de Guaymas, otrora equipo conocido como el cinco estrellas, en reconocimiento a su número de gallardetes. El daño, sin embargo, no queda ahí, toca el centro mismo de la identidad y orgullo porteños. Más aún, cerró caminos y futuros personales al desmotivar la creación de semilleros locales de beisbolistas, privó al deporte mexicano de grandes peloteros, seguramente de algunos big leaguers. Una vocación se fue a pique, huyó de la conversación colectiva, se mudó a la frustración de lo nostálgico.

El futuro guaymense habrá de concertar música y deporte en los próximos años. El conservatorio junto al mar está casi listo. Al otro extremo de la bahía, entre tanto, hay terreno para la esperanza. Se puede vislumbrar un nuevo estadio, encajonado entre cerros donde pululan las cactáceas, también es cuestión de tiempo y apuesta por un mejor destino. Los vientos del cercano mar esperan desafiar de nuevo el poder de los toleteros profesionales, en homenaje a la crónica legendaria del equipo.

Sí antes se pudo, en la Liga de la Costa de Pacífico y la Liga Mexicana del Pacífico, ahora con más razón. El puerto y su entorno han crecido; la afición por el deporte rey sigue viva, ansiosa, fiel, latente, latiente.

La carrera de la victoria deberá llegar por cualquier vía, ya sea por un squeeze play, de caballito o por jonrón. También podría ser necesario algún fly de sacrificio.

Siguiente Anterior
 

Siguiente Anterior

Ver también

Inversiones en Sonora continúan creciendo

La empresa MAGNA ampliará sus instalaciones HERMOSILLO, SONORA; Jun. 26 (ESP/NPN).- Gracias a la confianza …