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¿Celebrar la Independencia?

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Rafael Robles Flores

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Hace 208 años, hombres y mujeres se manifestaban a favor de la libertad y de la igualdad en un territorio que había alcanzado un gran crecimiento económico pero que solo beneficiaba a los españoles y a un grupo selecto de autoridades, comerciantes y terratenientes. Las condiciones de las mayorías eran lamentables, las oportunidades de trabajo escasas, los salarios inequitativos, prevalecían los trabajos forzados, los tributos eran altos y las condiciones de igualdad social inexistentes.

Por ello Miguel Hidalgo y Costilla, Ignacio Allende, Mariano Abasolo, Juan Aldama, Josefa Ortiz de Domínguez, José Miguel Domínguez, Mariano Matamoros, Nicolás Bravo, Guadalupe Victoria, José María Morelos y Pavón, Vicente Guerrero y otros, habrían de alzarse en armas para luchar por la independencia de México, pero también para acabar con los excesos del poder.

Hoy millones de mexicanos nos levantamos para buscar el pan que permita el sustento de nuestras familias. En México andamos rondando los 125 millones de habitantes, de los cuales alrededor de 24 millones están trabajando formalmente, según cifras del Inegi. Los que pagamos el Impuesto Sobre la Renta en México trabajamos casi cuatro meses para sostener el presupuesto público y lo que se nos ingresa el resto del año es para satisfacer nuestras necesidades y las de nuestras familias.

Los contribuyentes hacemos enormes esfuerzos para reducir costos de operación de nuestras labores profesionales o micro empresariales. En cambio es común ver a ciertos funcionarios públicos de los tres niveles de Gobierno y de los tres Poderes sentados en vuelos de primera clase, con escoltas, en carros ostentosos para su uso los 365 días del año, gastando millones de pesos en su imagen política o creando fundaciones que son financiadas con recursos públicos. Además si uno revisa los sueldos de ciertos funcionarios públicos con sus nuevas propiedades, negocios y cuentas bancarias, toca el cero y no da.

En mayo pasado, la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) planteó que México es uno de los países en los que la riqueza está peor distribuida pues de todos los activos financieros en México el 80 por ciento es propiedad de sólo el 10 por ciento de las familias del país, de las cuales, un 1 por ciento acaparan más de un tercero.

Del mismo modo, el número de personas en situación de pobreza en 2016 fue de 53.4 millones de mexicanos, cantidad mayor en 2010 que fue de 52.8 millones, informó el Coneval en su informe sobre La Evolución de la Pobreza 2010-2016. En este sentido,  hay 25.2 millones de personas que no estudian, de los cuales, el 33 por ciento es por falta de dinero; mientras que 30 millones mexicanos mayores de 15 años están en rezago educativo; es decir, que no tienen escolaridad o no concluyó la secundaria, señala el Inegi en un reporte presentado en junio de 2017.

Ahora bien, un elemento clave del gasto público es la transparencia y rendición de cuentas. México cayó 28 posiciones en el  Índice de Percepción de la Corrupción en el sector público, elaborado por Transparencia Internacional. En 2015 el país se ubicó en el lugar 95, y en 2016 pasó al sitio 123, entre 176 países analizados. México se mantiene por debajo de sus principales socios y competidores económicos. 40 posiciones separan a México de China, India y Brasil, sus principales competidores económicos. Entre las 35 economías que integran la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), México se ubica en el último lugar.

Asimismo, de acuerdo al Informe País sobre la Calidad de la Ciudadanía realizado por el INE y el Colegio de México (2014) en México, 66% de los mexicanos cree que las leyes en el país se cumplen poco o nada. Este informe muestra que México se encuentra en un complejo proceso que se caracteriza, en términos muy generales, por una desconfianza en las autoridades, especialmente en legisladores, partidos políticos, sindicatos, policías y, en general, un desencanto por los resultados que ha tenido la democracia.

Si esto no cambia, seguirán pagando los platos los mismos con una clase política que no le gusta rendir cuentas y que se beneficia del recurso público para sus intereses partidistas o personales.

Nuestros héroes de la Independencia lucharon y dieron su vida para eliminar los excesos de poder de la clase gobernante que había imperado por más de tres siglos. Si los reviviéramos y observaran la realidad de la clase gobernante actual: ¿Gritarían Viva México?

Para construir un mejor país se requiere la participación activa de los mexicanos en la realidad comunitaria y pública. De nosotros depende propiciar las bases para la transformación de nuestra sociedad que permita mejores niveles de vida para todos. Haciendo lo mismo, seguiremos en un México del siglo XX y no del siglo XXI. Por las nuevas generaciones, salgamos de nuestra apatía e indiferencia y reconstruyamos el tejido social de nuestras comunidades. México es mucho más que su clase gobernante y nuestras vidas son algo más que sólo trabajo y familia. Cada uno de nosotros tiene talentos que aportar como ciudadano. La pelota está de nuestro lado para seguir gritando con valentía y esperanza: ¡Viva México!

Twitter: @rafaelroblesf

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