Inicio / Cintilla / Donde hay navidad hay amor

Donde hay navidad hay amor

Mons. Sigifredo Noriega Barceló

Este domingo coincide con el 24 de diciembre. En las celebraciones de la mañana nos centramos en el domingo. Por la tarde-noche en el día de Navidad. Hoy es Adviento y Nochebuena.

LEPETITE WHATSAPP TOP
CASINO KARAOKE TOP
CASINO REINAS TOP
CASINO JACKPOT TOP
CASINO BINGUISIMO TOP
ENI CORAZONES TOP

Los ruidos, prisas y los intereses de este día no siempre nos ayudan a centrarnos en el Misterio de Amor que celebramos. Las palabras nacimiento de Jesús, navidad, celebraciones religiosas, tradiciones navideñas, van desapareciendo o se distorsionan. En contrapartida, aparecen otros nombres que tienen que ver con la temporada decembrina, las vacaciones, el fin de año, el consumismo y más.

Se activa la movilidad de familiares, los amigos se buscan, las nostalgias de la infancia hacen presencia, aumentan las depresiones, la economía se reactiva… Pero, ¿se reactiva el amor? ¿El amor divino? ¿El gozo del amor? ¿El amor incondicional al prójimo? ¿Somos mejores seres humanos, hijos, hermanos, esposos, padres, ciudadanos, humanidad? ¿Somos activos cristianos comprometidos en la construcción de la paz, anunciada, deseada y celebrada en Navidad?

La Palabra que escuchamos hoy pone al alcance de todos, las posibilidades de lo más grande que hay en el ser humano: su infinita capacidad de amar. El modelo es la respuesta amorosa de María… Sólo es cuestión de dejarse sorprender –dejarse amar- por Dios. Para ello es necesario estar atentos, abrir los ojos de la fe, hacernos pequeños, entrar en el Misterio. Dios rompe todos los cálculos y echa por tierra nuestros esquemas: en Navidad, Dios se presenta necesitado, pidiendo colaboración, buscando socios. ¡Qué Dios tan maravilloso!

Dios propone a María su plan, le pide permiso, la deja hablar y decir lo que quiera; no busca cosas en ella, quiere el sí de su persona. ¡Dios pidiendo colaboración para activar el amor! El Dios en quien cree María es un Dios Amor que asocia a su plan y confía responsabilidades. A cada quien la suya; a ti también, por supuesto.

María se deja querer y responde obedeciendo. Es la fe en acción. Sabe que está delante de Dios en quien ha puesto su confianza, su esperanza, su gozo, su futuro. María escucha a Dios y le responde: “Hágase en mi tu plan”. En otras palabras: “Te dejo entrar en mi vida y disponer de ella”. María no se contrata por horas de trabajo, no pide sueldo, ni gratificaciones. Prefiere seguir siendo ‘esclava’, ‘pequeña’, ‘del Señor’. Así es la verdad del amor. Dios acepta habitar entre nosotros. Es el Misterio de Amor que celebramos en Navidad.

Que al encender la cuarta vela de la corona de Adviento dejemos que el amor de Dios se active en nuestra vida, como en María. Que seamos los activos permanentes del amor de Dios en estos tiempos en que fácilmente se distorsiona la fe en Dios y, por tanto, el amor incondicional al hermano. Recordemos y celebremos que donde hay Navidad hay Amor. Ayer y hoy, en todos los idiomas.

Los abrazo con la bendición de Dios, a punto de manifestarse en el pesebre que has/hemos preparado.

Originario de Granados, Sonora.

Obispo de/en Zacatecas.

Ver también

VIII Jornada de Retinopatía en Poblado Miguel Alemán

Beneficiarán a pacientes diabéticos de escasos recursos. HERMOSILLO, SON. Feb. 17 (ESP/NPN).- Para atender a …