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7 de cada 10 mujeres migrantes son víctimas de abuso sexual

Violaciones, robos, desapariciones, extorsiones por parte de criminales y autoridades son el viacrucis que acecha a los indocumentados que cruzan nuestro país en busca del Sueño Americano, sin embargo, son pocos los que denuncian los crímenes por desconfianza en la policía y porque prefieren continuar su camino

CIUDAD DE MÉXICO, nov. 19.- Tracy, una migrante guatemalteca que el año pasado pretendía llegar a Estados Unidos para darle una mejor calidad de vida a su familia, el año pasado durante su trayecto por México fue secuestrada por un ejército de narcos en Nuevo Laredo, Tamaulipas, y violada por uno de ellos que además la amenazó si contaba a alguien que había abusado de ella.El hombre recién había descubierto que la joven –en ese entonces de 18 años– tenía escondido un celular entre sus pertenencias desde el cual había enviado unos mensajes para pedir ayuda a la persona que la esperaría del otro lado en Estados Unidos.

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Al darse cuenta de esto, el sicario la tiró al suelo y la empezó a besar fuertemente mientras ella lloraba y gritaba desesperada; él no aguantó sus gritos y le respondió con una golpiza que la dejó inconsciente.

Cuando despertó, la obligó a vestirse y a caminar decenas de kilómetros rumbo a un campamento de zetas que estaba municipios más adelante. El sicario llamó a uno de sus jefes para contarle que la había encontrado en el camino y aprovechó para pedir que fueran por ellos cerca de la carretera.

“Mira, te voy a ayudar, la verdad me das lástima. Pero si abres tu bocota, eso va a depender de tu vida. ¡Al chile, flaca, si hablas, te mueres!”, le dijo el zeta a Tracy después de interrogarla con su nombre, edad y país de procedencia.

Tracy es una de las 45 mil mujeres centroamericanas que llegan cada año a México sin documentos migratorios y de las cuales 70 por ciento sufre algún tipo de abuso sexual, según denunciaron en 2015 organizaciones no gubernamentales como Amnistía Internacional (AI).

Y es que la comunidad migrante no únicamente se enfrenta a la violencia y a la pobreza generada dentro de sus países, sino que son doblemente victimizados en su paso por México, pues entre Guatemala y Chiapas se ubica el corredor Huehuetenango-La Mesilla-Comitán, una ruta de migrantes altamente transitada en la que las mujeres son extorsionadas, robadas, abusadas sexualmente, desaparecidas o cooptadas por las redes de trata, advirtió un estudio de Formación y Capacitación (Foca) y la Red Mesoamericana Mujer, Salud y Migración publicado en 2015.

La zona geográfica que abarca la línea divisoria es desértica o semidesértica y alcanza temperaturas que van de por debajo de los 0°C y llegan a los 40°C. Fotos: Vanguardia/Cuartoscuro

Paula Florentino, encargada del área de Educación en La Casa del Migrante, sostiene que de esa estadística escalofriante de violaciones, únicamente el uno por ciento de ellas presenta una denuncia, pues las víctimas desconfían de las autoridades mexicanas y de sus países de origen.

“Es muy frecuente que veamos mujeres que han sufrido violaciones, aunque la denuncia se le hace muy difícil porque en muchas ocasiones prefieren no hablar del tema o no denunciar porque les representa un trauma muy grande tener que enfrentar esta situación. Aunque les digamos que las vamos a acompañar, prefieren callar porque de los países de los que vienen (generalmente desde Centroamérica) las leyes no son tan favorables en cuestiones de acompañamiento en estos casos”.

Y es que esa hipótesis de que los países de Centroamérica están menos avanzados que México es falsa, pues las víctimas han comprobado en su trayecto por nuestro país que las mismas autoridades están confabuladas con los agresores y ese es uno de los motivos por los que no denuncian.

LA AUTORIDAD TAMBIÉN VIOLA

Uno de esos casos es el de un migrante guatemalteco que fue violado la noche del 1 de mayo de 2014 con el arma de cargo tipo AR-15 de Carlos Calderón Narváez, un policía municipal de Ramos Arizpe.

En ese entonces, algunos reportes periodísticos señalaron que el entonces policía tuvo como cómplices a dos compañeros más que fueron testigos de la agresión y no hicieron nada para impedirlo. Debido a las lesiones que sufrió, el migrante tuvo que ser trasladado al Hospital General de emergencia donde le diagnosticaron sangrado rectal, entre otro tipo de golpes.

Fue hasta finales de febrero de 2015 que el Juzgado Primero de lo Penal consignó a Carlos Calderón Narváez por el delito de violación inapropiada cometida con abuso de autoridad. Desde entonces, permanece internado en el Centro de Reinserción Social (Cereso) para varones de Saltillo.

Aunque en este caso sí hubo una denuncia previa, algunos delitos que no se denuncian. Según Paula Florentino, otras de las razones por las que no prestan mayor atención a los abusos sexuales es porque priorizan llegar a su destino final:

“Ellas traen un horizonte fijo por las mismas necesidades por la que abandonan su país (a veces dejan a sus hijos pequeños con sus parientes para buscar una mejor vida). Las mujeres en ocasiones salen huyendo de sus maridos, del crimen organizado o de las pandillas como los Maras. Esto hace que ellas tengan otra visión para tratar de enfrentar esta situación que dejaron en sus países y aunque les ocurra una violación, lo van dejando como un segundo plano y por eso muchas veces no tenemos todos los casos registrados, pues sólo el uno por ciento hay de denuncias de lo que les ocurre realmente”.

La defensora de los derechos de migrantes también argumenta que cuando ellas revelan la situación por la que pasaron, en La Casa del Migrante les ofrecen apoyo psicológico aunque poco dan seguimiento a los casos porque no hay forma de contactarlos una vez que continúan su viaje.

En días pasados –narra Paula– llegó una joven al refugio que contó que ella y una compañera pidieron “raite” a un chofer de tráiler. En el trayecto de San Luis Potosí a Saltillo llegaron a un Oxxo donde se bajó una de las mujeres, entonces el chofer aprovechó para abusar sexualmente de la otra chica que se quedó dentro del camarote donde viajaban.

“Ella ni si quiera le platicó a su compañera que fue violada. Ella no sabe identificar el lugar exactamente en el que ocurrió pero asegura que fue en ese trayecto”.

Vecinos de la colonia Panteones comentan que es frecuente que los migrantes se resguarden en las casas vacías y esperen el paso del tren. Fotos: Vanguardia/Cuartoscuro.

¿QUÉ HACE EL ESTADO?

Del 2014 a la fecha la Vicefiscalía de Delitos de Alto Impacto cometidos en agravio de Migrantes de la Fiscalía de Coahuila tiene abiertas 18 averiguaciones previas de las cuales siete han sido concluidas.

Según Vidal González Orozco, titular de la Vicefiscalía, el primer paso de actuación es la apertura de una carpeta de investigación y la activación del protocolo de actuación hacia los migrantes en tránsito por Coahuila.

Posteriormente, continúan con la activación de la Norma Oficial Mexicana en criterios para la prevención y atención de la violencia sexual en contra de las mujeres, y entrevistan a la víctima para ofrecerles apoyo consular de sus países de origen.

“Ofrecemos el apoyo consular de sus países de origen, siempre y cuando los usuarios lo deseen, porque muchos centroamericanos vienen huyendo de sus países debido a la situación por la que atraviesa el triángulo de Centroamérica. Algunos están en trámite para solicitudes de asilo y, dentro de esa normatividad, muchos de ellos lo que menos quieren es hacer de conocimiento a su país dónde se encuentran”, y refirió que las víctimas reciben apoyo psicológico de parte de la Comisión de Atención a Víctimas.

En el caso de las carpetas de investigación que fueron concluidas, una de las investigaciones fue a término porque el presunto fue captado en flagrancia. En el resto de los casos fueron enviadas a otras entidades donde ocurrió la comisión de los delitos.

MORIR EN EL CAMINO

El viaje hacia Estados Unidos para muchos termina sobre las vías del tren que utilizan para transportarse.

Una vecina de la colonia Panteones, en Saltillo –que prefiere no revelar su identidad–, recuerda que el 28 de mayo del año pasado fue la última vez que supieron que en el barrio violaron y asesinaron a una migrante, que pensaban que era centroamericana pero era de Veracruz.

“Ese día fue el cumpleaños de uno de mis hijos, le hicimos una fiesta en la casa y estuvimos hasta la una y media, casi dos de la mañana haciendo una carne asada. Nosotros no nos dimos cuenta de lo que pasó, pero al día siguiente en la mañana vimos cómo un montón de patrullas acordonaron  a un lado de las vías porque atrás de una casa había una chava muerta.

“Nosotros nos asomamos y ya la tenían cubierta con una manta, pero oímos a unos policías que decían que estaba semidesnuda y supuestamente se había caído del tren.

“En esos días anduvo por aquí la Policía entrevistando a los vecinos para ver si alguien había visto algo, pero los pandilleros de aquí supuestamente no fueron. Alguien de por aquí les dijo a los policías que un día antes la vieron con un chavo con mochila que al parecer era su pareja, pero lo raro es que cuando ella apareció muerta, de él ya no se supo nada”, dice.

Esta mujer únicamente tiene presente que la migrante también fue violada, degollada y cubierta con unas ramas secas.

Sin embargo, unos días después los resultados de la necropsia relevaron que la causa de la muerte fue hemorragia cerebral secundaria a traumatismo craneoencefálico severo; es decir, que aunque la joven tenía una herida en el cuello, esta no fue la causa de su muerte. Y aunque se detalló inicialmente que la joven no habría sido identificada, según las pruebas periciales odontológicas la víctima tenía alrededor de 25 años y era originaria de Veracruz.

el asesino pudo tratarse de algún migrante hondureño.

“Por experiencias en investigaciones hemos sabido que los migrantes hondureños que cometen asesinatos acostumbran cortar el cuello a sus víctimas: les levantan la cabeza y les hacen un corte transversal en el cuello”.

Los investigadores también sospecharon que probablemente el presunto responsable no haya continuado su viaje hacia el norte, pues habría deducido que hacia allá lo buscarían, “en cambio, es más probable que se haya regresado hacia el sur y esconderse un tiempo antes de continuar su viaje”.

QUEDAR EMBARAZADA DE UNA VIOLACIÓN

Según el estudio de Formación y Capacitación (Foca) y la Red Mesoamericana Mujer, Salud y Migración presentado en agosto de 2015, los abusos sexuales y violaciones en contra de las mujeres migrantes durante su trayecto por México son riesgos casi comunes del tránsito migratorio por lo que ellas están casi obligadas a inyectarse anticonceptivos antes de emprender el viaje.

“La primera consecuencia de la migración es el impacto a su salud, ya que sus derechos sexuales y reproductivos no están garantizados, y corren riesgo de contraer infecciones de trasmisión sexual, virus de inmunodeficiencia humana, embarazos no deseados y padecer violencia de género” indica el reporte.

En la experiencia de Paula Florentino en la atención a migrantes en Saltillo, cuando las mujeres llegan a quedar embarazadas se toman la pastilla anticonceptiva de emergencia (pastilla del día siguiente). Aunque –relata– ha habido casos en los que incluso las violaciones las cometen a las mismas mujeres embarazadas.

“Hace tiempo pasó una joven que estaba embarazada y aun así fue violada por tres personas distintas. La persona que venía la dejó porque agarró el tren; ella estaba dormida y ahí se quedó.

Al día siguiente pasó un joven que la acompañó, mientras pasaba el tren se quedaron en unos matorrales cercanos. Al intentar dormir cerca de las vías, un grupo de secuestradores y extorsionadores los amenazaron con matarlos si no entregaban lo que llevaban de sus pertenencias.

“A él lo registraron, luego le hicieron creer que a ella la revisarían y la llevaron a un lugar apartado. El primero se la llevó a escondidas, la violó y la regresó al segundo hombre. Este también se la llevó y la violó; y el tercero hizo lo mismo estando embarazada. Cuando la muchacha llegó a la Casa del Migrante, estuvo desecha.

“Ella decía: ‘No quiero denunciar porque no me quiero enfrentar a esta situación nuevamente’. Lo que buscamos es ofrecerle la ayuda mínima, pero ya queda impune porque en casos como éste no hay denuncia”, explica la defensora de los derechos de los migrantes.

¿CÓMO SE APRENDE A VIVIR CON UNA VIOLACIÓN?

Según Paula, los abusos sexuales y violaciones representan una carga emocional durante toda la vida si no se tratan de manera correcta con un especialista; sin embargo, la comunidad migrante heterosexual, así como la población LGTBI de este mismo grupo, no atiende este tipo de casos y continúa con esa carga durante todo su camino.

“De una manera u otra esta situación influye en el trayecto, porque cuando ocurre una violación y la migrante queda embarazada, este problema también interviene en la criatura.

Lamentablemente nosotros no tenemos un seguimiento de la migración después de que sale de la Casa del Migrante, pero sabemos que esto se da por las personas que vienen y han pasado por esta situación. Esas violaciones se han dado muchas veces desde sus países de origen y otras veces en el trayecto”.

Hasta hace dos años en el estudio de Foca y la Red Mesoamericana Mujer, Salud y Migración se planteó que la migración no sólo se trate desde una perspectiva de seguridad nacional, sino tenga una visión de seguridad humana en la que el Estado garantice y se responsabilice de la salud física, mental y emocional de las mujeres migrantes.

También recomendó incluir la perspectiva de género para investigar, profundizar y resolver la problemática de las relaciones de género desde las comunidades de origen, destino y tránsito y exigen al Instituto Nacional de Migración (INM) políticas públicas de prevención de violencia de género enfocadas a las mujeres.

CASAS DE AYUDA A MIGRANTES

La bestia, que atraviesa de sur a norte el territorio mexicano y cruza Saltillo, es la red de ferrocarriles más usada por los migrantes. Fotos: Vanguardia/Cuartoscuro

Cada año, al menos 150 mil personas ingresan a nuestro país de manera ilegal con el fin de cruzar hacia Estados Unidos, de esa cifra, 45 mil son mujeres.

Hasta el momento hay 18 averiguaciones previas interpuestas ante la Vicefiscalía de Delitos de Alto Impacto cometidos en agravio de Migrantes de 2014 a 2017. De acuerdo con las cifras, siete de cada 10 mujeres migrantes fueron víctimas de abuso sexual durante 2015.

En el país hay asociaciones no gubernamentales que brindan ayuda a los migrantes en su tránsito hacia Estados Unidos.

En Coahuila están la Casa del Migrante de Saltillo, Casa del Peregrino y Casa del Migrante Emaús en Piedras Negras.

Otros estados que también ofrecen apoyo son: Baja California, Sonora, Chihuahua, Nuevo León, Tamaulipas, Oaxaca, Chiapas, Tlaxcala, Veracruz, Tabasco, San Luis Potosí y Jalisco.

sinembargo.com

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